Podemos. La nueva política y la democratización de la democracia frustrada.

1.El escenario sin obra y sin público.

En España, como en otros países de Europa, el escenario político aparece vacío, aunque en él actúen fantasmas de un tiempo pasado que, esperemos, no puede resucitar. Los viejos actores se mueven por la escena, gesticulan sin gracia ni sentido, declaman una antigua retórica que ni interesaría ni creería el público si estuviera presente. Pero en realidad no hay público en el teatro de la política, simplemente porque no hay obra. Los actores solamente se mantienen en el escenario para sobrevivir, para disputarse lo que queda del naufragio. Son los restos de una democracia imperfecta e inacabada que ha degenerado en una oligarquía política autista, a veces corrupta, casi siempre con ansía de sobrevivir. Y una oligarquía económica especuladora y depredadora sin otro afán que el lucro, culturalmente miserable y socialmente explotadora.

¿Y la sociedad? En proceso de reconstitución como “pueblo”, la obra que no existe en el teatro se va elaborando desde la cultura y desde los movimientos sociales, desde las múltiples formas de pensamientos críticos y de reivindicaciones colectivas, desde organizaciones históricas y sobretodo de formas organizativas nuevas, como lo es su lenguaje. Y desde incipientes procesos de representación política de este pueblo que empieza a emerger. En el escenario político fantasmal aparecen nuevos actores. La obra aún no existe, solamente una diversidad de gestos y de gritos, de demandas dispersas y exigencias concretas. No nos engañemos. Existe una coherencia de fondo en la expresividad del malestar, de la indignación, de las esperanzas, de la exigencia de reconocimiento y en los derechos que se niegan, aunque sea por omisión. La obra real se está escribiendo en las calles y ahora también en el ambiente electoral. La no-obra que aparece en el escenario de parlamentos y grandes medios de comunicación y en las declaraciones de líderes políticos amortizados.

2. La política no soporta el vacío: apareció Podemos.

La indignación social era manifiesta desde el inicio de la crisis (2008) y la pésima gestión de la misma tanto por el PSOE (socialista) primero y por el PP (derecha) posteriormente. Ambos partidos que se alternaron en los últimos 20 años habían perdido la confianza de la gran mayoría de la ciudadanía: responsables de las políticas neoliberales, corrupción, pérdida de contacto con los electores, discursos vacíos. Los jóvenes sin esperanza habían crecido con expectativas de progreso y se veían abocados a la precariedad, al no reconocimiento de sus estudios, sin ámbitos atractivos de integración social o política. Los partidos opositores de izquierdas, minoritarios, estaban fragmentados, con discurso que sonaba a viejo e inútil, sobrevivían en los últimos bancos institucionales. Solamente los partidos nacionalistas vascos y catalanes (centristas) mantenían un cierta hegemonía en sus territorios pero también estaban afectados por su acción de gobierno.

En el 2011 emergió un 15 de mayo (15 M) la irrupción de decenas de miles de jóvenes en las plazas de las principales ciudades, especialmente Madrid y Barcelona. Durante semanas las ocupaciones se mantuvieron, luego fueron apareciendo en barrios y pueblos. Fue un proceso de socialización política de una generación que hasta entonces, la mayoría, había estado al margen de la política, sin interés por la historia y sin proyecto colectivo. Es este ambiente que surge Podemos en los años siguientes. Un grupo de jóvenes profesores de Ciencia Política y Sociología de la Universidad de Madrid habían decidido llegar a esta generación por los medios que utilizan cada día. Un año antes. Consiguen comprar unas horas de tv por Internet en canales digitales e inician un programa semanal que rápidamente consigue audiencia joven especialmente en la región de Madrid. En 2013 empieza a forjarse Podemos. A partir de 2014 pasan a un programa diario de lunes a viernes a partir de las 7 de la tarde. Predominan los debates con participación de representantes del stablishment en los que se muestran directos, descarados, denuncian lo que dice la gente de la calle, proponen medidas radicales pero propias del sentido común. Se hacen conocer por las redes sociales. En estos años publican algunos libros, especialmente destaca Pablo Iglesias, procedente de Izquierda Unida, heredera del PCE) por su capacidad comunicativa. Es invitado por televisiones privadas (los de Berlusconi principalmente), que son los de más audiencia. En pocos meses se convierte en un líder mediático. Ha nacido una estrella. Solo falta el acompañamiento.

Podemos se constituye formalmente en enero 2014 y en mayo se presenta a las elecciones europeas sin implantación orgánica y solamente ha arraigado digitalmente en la Comunidad madrileña (la región y la ciudad). Obtiene el 8% de los votos, 5 escaños, es el cuarto partido español. Rápidamente obtiene la adhesión formal de unos 100 000 miembros, vía Internet. Y a finales de años se le atribuyen 200 000 afiliados. En este año, 2015, en el que se celebran elecciones municipales y regionales en mayo y generales a finales de año, Podemos aparece como candidato para disputar los primeros lugares a los hasta ahora partidos dominantes. Pero ¿cuál es su propuesta política? Un partido político no puede ser solamente la expresión de un malestar. Podemos pretende cambiar a la vez la forma de la política y una nuevas política públicas sociales y económicas.

3. La nueva política ¿es ya una realidad?

Podemos y otros colectivos que han emergido como actores políticos (por ejemplo “Ciudadanos” por la derecha) disponen de una militancia heterogénea de ideas y trayectorias pero son fenómenos generacionales. Los que se colocan en la izquierda, aunque sean críticos con los partidos sean de matriz socialista o comunista, proceden en gran parte de la socialización política generada por el 15 M. Luego se les han añadido militantes o exmilitantes procedentes de partidos grandes y chicos, del movimiento obrero o de los movimientos sociales diversos, barriales, alternativos, etc. Pero su base electoral es mucho más heterogénea pues va desde la extrema izquierda hasta votantes de centro derecha y abstencionistas. Por la derecha ocurre lo mismo. Ciudadanos se define de centro, sus ideas son más próximas a la derecha y bastantes votos proceden de votantes del PP. Pero sus posiciones en relación a los derechos civiles y su denuncia de la corrupción también atraen votantes de izquierda y has recogido votos procedentes del socialismo oficial. Todos se reclaman de la nueva política.

Aunque no les guste la “nueva política” es ante todo una “marca”. Sirven para diabolizar a los partidos políticos existentes, principalmente los dominantes. No se declaran de izquierdas, se asumen como democráticos, radicalmente democráticos. Se caracterizan por el “adanismo”, no sienten curiosidad por el pasado, no se consideran herederos de nadie, el pasado es también “vieja política” o es ignorado. Como escribió Sartre “creía que la historia era una línea recta que llegaba hasta mí”. La nueva política es una marca exitosa, un buen instrumento propagandístico para hacerse un lugar privilegiado en el escenario de la política formal. Pero la marca debe servir para promocionar el producto. En este caso la marca nació primero, en el ambiente pesado del malestar generado por la crisis y el no sentirse representado ni reconocido por la política formal. La marca encontró unos portavoces con una enorme capacidad de conectar con públicos diversos, Pablo Iglesias en Madrid, luego en toda España, Ada Colau en Barcelona después de emerger como líder social al frente de la Plataforma de desahuciados en todo el país y actualmente al frente de una coalición de su colectio, Ganemos y los poscomunistas, Podemos, una parte del independentismo más radical, etc. Ahora solo falta conocer el producto. ¿Qué van a hacer si gobiernan o desde la oposición?

Gran parte de la militancia procede del movimentismo y conciben la nueva política como devolución de la palabra al pueblo, a la ciudadanía. No hablan de clases sociales, ni tampoco de individuos. Su referencia es la “gente”. Funcionan en muchos casos en asamblea, participan encantados por medio de las redes sociales, inicialmente rechazan estructuras orgánicas estables y no aceptan jerarquías. Lo cual lleva a una gran dificultad de tomar decisiones lo cual conduce a reforzar liderazgos carismáticos. No es fácil acumular experiencias y conocimientos. Se muestran más interesados en los procedimientos y en la participación que en la definición de objetivos y de contenidos. Esta cultura interna se traslada a los programas políticos. Los líderes y los programas ante las cuestiones políticas, sociales o económicas responden con instrumentos como: auditorías controladas por los ciudadanos, consultas a los colectivos interesados, desarrollar la participación y que la ciudadanía irrumpa en las instituciones, referendums, leyes promovidas por la iniciativa popular, rendimiento de cuentas, comisiones de control, etc. Hay que tener en cuenta que estas nuevas formaciones políticas cuya punta del iceberg es Podemos están en proceso de transición desde el movimentismo hacia la organización política con vocación de gobernar. Por ahora es un puzzle que mezla ideólogos como Laclau o Derrida con gotas de marxismo reformista, tradiciones libertarias y autogestionarias con el democratismo radical anglosajón heredero de Paine hasta Occupy Wall Street, la democracia ciudadana de Correa en Ecuador (Podemos se ha desmarcado del “chavismo”) y “ek derecho a tener derechos de H.Arendt, la cultura socio-económica keynesiana pero también aspiración a modelos alternativos ideales, pacifismo a ultranza y confianza ilimitada en la gente.. En fin se trata de nuevas realidades políticas indiscutiblemente simpáticas.

4. Propuestas políticas y socio-económicas.

Sería injusto criticarles la falta de programas concretos. Los tienen, otra cosa es si su concreción es viable, sea por razones económicas, legales o simplemente políticas. Podemos y sus equivalentes regionales o ciudadanos se han inspirado o coinciden con nuevas y viejas izquierdas europeas y americanas. Los programas esbozados o más desarrollados (en el caso de Podemos) no son muy distintos de Syriza, de la izquierda del Labour Party, del Link alemán o del Parti de la Gauche de Francia. Y me excuso de no encontrar una izquierda equivalente en la Italia actual (¿qué fueron de aquellos tiempos que la izquierda europea se alimentaba de la izquierda intelectual, sindical y política italiana?).

Si revisamos el Programa de Podemos los planteamientos son interesantes: Carta democrática europea vinculante. Estado plurinacional y derecho a decidir de las nacionalidades (se aplica especialmente al País Vasco y Catalunya). Reforma constitucional y del régimen electoral, Derogación del artículo 135 que impone límites muy duros al endeudamiento de las administraciones públicas. Multiplicación de los instrumentos de inicitativa popular, de consultas, de participación ciudadana en las instituciones y organismos y empresas públicas. Derechos y políticas de género. Derechos políticos de los residentes de otras nacionalidades. Rendimiento de cuentas a todos los niveles. Control público y ciudadano en los organismos y las empresas que gestionan los servicios de interés general (agua, energía, transportes, sanidad, educación, etc). Nacionalización si es necesario de Servicios públicos privatizados y empresas estratégicas (transportes e infraestructuras, telecomunicaciones, agua, salud pública y asistencia sanitaria, formación y educación, energía, empresas industriales básicas, etc). Regulación jurídica y control público y ciudadano del suelo urbano y urbanizable. Desarrollar las políticas de protección social para garantizar vida digna a todos los ciudadanos. Modificar los acuerdos con el Vaticano en nombre del laicismo y con los Estados Unidos y sus bases militares. Como se puede ver se trata no de un programa de gobierno, más bien es un horizonte deseable al que en muchos casos se puede avanzar gradualmente

En las materias sociales y económicas se indican las cuestiones prioritarias. Generación de empleo público y privado y aumento de los salarios más bajos (se discute la posibilidad de imponer topes máximos a los salarios altos). Mantenimiento de las pensiones y mejora de las más bajas. Renta básica que garantice un mínimo vital (se debate la renta básica universal). Auditoría ciudadana de la deuda pública. Reforma del Banco Central Europeo. Regulación y control público de los bancos y entidades financieras. Reforma fiscal. Control público de las empresas multinacionales. Transformar el modelo productivo a favor de la economía verde, la sostenibilidad ecológica, los servicios a las personas y la calidad de vida urbana y rural.

Como cualquier lector un poco informado deducirá que estos programas y medidas encontrarán enormes resistencias de las empresas multinacionales y españolas, de la Unión Europea, del empresariado y de los rentistas, de sectores importantes de la burocracia y la judicatura, de los grandes medios de comunicación y de los partidos de la oposición. Los obstáculos legales, económicos y políticos no serán fácilmente superables. Pero hay que partir de la base que estas reformas radicales no es mucho más que ampliar los límites de la libertad y de la igualdad y una legítima ambición de democratizar la democracia y de civilizar el capitalismo.

5. Después de las elecciones…qué?

Algo que se aprende en las “ciencias sociales” es que pretender adivinar el futuro es el camino más seguro para equivocarse. Sin embargo hay que hacer previsiones para preparar respuestas y orientar las estrategias. Partamos de la hipótesis que no es descabellada (pero me temo que no es la más probable) que en las próximas elecciones locales y regionales (mayo 2015) Podemos y sus equivalentes ganan en algunas Comunidades autónomas y en grandes ciudades. Puede ser en Madrid, en Barcelona, en Valencia, etc. Insisto no es una previsión aberrante pero me parece difícil de conseguir. En las elecciones generales lo mismo. Como en las carreras de caballo hasta ahora había tres candidatos a ganar: los dos viejos partidos dominantes y Podemos. Incluso cuatro pues ha emergido el movimiento Ciudadanos. Un actor nuevo, simétrico a Podemos pero situado en el centro derecha, liberal tanto en lo político como en lo económico, denuncia la corrupción, defiende los derechos civiles y el laicismo, pero es muy reticente respecto a las políticas sociales y a la inmigración y muy contrario a las nacionalidades (Catalunya, País Vasco). Ciudadanos debilita principalmente al PP pero también compite con Podemos (y con los socialistas a los que ya arrebatado una parte importante de sus votos).

Este análisis se basa en las encuestas pero los movimientos de opinión son muy cambientes.. Podemos puede ganar, pero no es fácil. Incluso siendo el más votado tendrá dificultades para construir alianzas o pactos. En teoría debería ser con el PSOE pero éste forma parte del “orden establecido” (o el desorden establecido según Mounier, el fundador de Esprit). Y por lo menos hasta las elecciones generales ni al PSOE ni a Podemos les convienen los pactos. Hay que tener en cuenta que primero hay elecciones municipales y autonómicas (regionales) y luego en Catalunya. Las elecciones generales se celebrarán a finales de año o inicios del próximo pues el PP las retrasará lo más posible para que se desgasten las otras fuerzas, puesto que piensa, o sueña, que ya ha tocado fondo y que el tiempo le va a favor.

Si se diera este resultado ¿se podría aplicar más o menos los contenidos programáticos que hemos sintetizado en este artículo? No sería nada fácil, y gran parte de las medidas podrían ser paralizadas por la oposición política parlamentaria y los tribunales españoles y europeos. O faltaría la insuficiencia financiera o la insuficiencia capacidad de gestión pública. Sin contar las resistencias sociales, empresariales y mediáticas que ya hemos comentado-

Si recurrimos a la historia veremos que los momentos transformadores se han apoyado en una victoria electoral. Es el caso de Francia y España en las elecciones de 1936 y en Italia, Francia y Reino Unido en 1945. En estos casos hubo importantes movilizaciones antes y, sobretodo, después de las elecciones. Ocupación de las fábricas por los trabajadores, grandes manifestaciones, huelga general política, etc. Así se construyó el Welfare State. ¿Puede ocurrir en España? No es imposible. Quizás no tanto en las empresas como en las plazas, no tanto por medio de huelgas como por las ocupaciones de las instituciones. Entonces también se podrá verificar si Podemos y sus equivalentes o similares tienen una capacidad de orientar las movilizaciones y asumir la representación de una insurrección pacífica ciudadana. Hay momentos que la democracia popular debe ser insurrecta para redemocratizar la democracia formal y excluyente como la actual.

Jordi Borja, Barcelona abril 2015

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