La vieja y la nueva política de las izquierdas

Noticias de Catalunya, con fondo español. Nota 2.

Las elecciones municipales serán el primer indicador sólido sobre la supervivencia de las izquierdas “institucionales” y el listón que pueden alcanzar las nuevas fuerzas políticas. ERC, totalmente centrada en la opción “independentista” y aliada y a remolque de CiU, de facto no está integrada en un teórico bloque de izquierdas aunque su discurso insiste en definirse como izquierda nacionalista. El PSC arrastra su apoyo a las políticas neoliberales del PSOE y su dependencia del españolismo rancio de los lideres socialistas españoles. Sin embargo tanto PSC como ERC tienen un adn socialdemócrata y podrían en un futuro quizás reciente, a partir de las elecciones municipales, formar parte de alianzas y mayorías de gobierno con ICV-EUiA (como ya existen) y también con las nuevas fuerzas políticas. Por ahora ICV-EUiA han demostrado una gran flexibilidad a la hora de integrarse en coaliciones para las siguientes elecciones municipales, especialmente en el caso de Barcelona.

En esta nota nos centraremos principalmente en Podemos y en el caso e Barcelona por considerar que son dos cuestiones clave y que pueden marcar la orientación de una gran parte de las izquierdas catalanas.

Podemos y “la nueva política”

Podemos y otros colectivos que han emergido como actores políticos (por ejemplo “Ciudadanos” por la derecha) disponen de una militancia heterogénea de ideas y trayectorias pero son fenómenos generacionales. Los que se colocan en la izquierda son críticos con los partidos sean de matriz socialista o comunista y proceden en gran parte de la socialización política generada por el 15 M. y de movimientos relativamente nuevos como los “antiglobalización”, contra la deuda ilegítima, contra las multinaciones que acaparan bienes y servicios de vocación pública, etc.Luego se les han añadido militantes o exmilitantes procedentes de partidos grandes y chicos, del movimiento obrero o de los movimientos sociales diversos, barriales, alternativos, etc. Pero su base electoral es mucho más heterogénea pues va desde la extrema izquierda hasta votantes de centro derecha y abstencionistas. Por la derecha ocurre lo mismo. Ciudadanos se define de centro, sus ideas son más próximas a la derecha y bastantes votos proceden de votantes del PP. Pero sus posiciones en relación a los derechos civiles y su denuncia de la corrupción también atraen votantes de izquierda y has recogido votos procedentes del socialismo oficial. Todos se reclaman de la nueva política.

Aunque no les guste la “nueva política” es ante todo una “marca”. Sirven para diabolizar a los partidos políticos existentes, principalmente los dominantes. No se declaran de izquierdas, se asumen como democráticos, radicalmente democráticos. Se caracterizan por el “adanismo”, no sienten curiosidad por el pasado, no se consideran herederos de nadie, el pasado es también “vieja política” o es ignorado. Como escribió Sartre “creía que la historia era una línea recta que llegaba hasta mí”. La nueva política es una marca exitosa, un buen instrumento propagandístico para hacerse un lugar privilegiado en el escenario de la política formal. Pero la marca debe servir para promocionar el producto. En este caso la marca nació primero, en el ambiente pesado del malestar generado por la crisis y el no sentirse representado ni reconocido por la política formal. La marca encontró unos portavoces con una enorme capacidad de conectar con públicos diversos, Pablo Iglesias en Madrid, luego en toda España, Ada Colau en Barcelona después de emerger como líder social al frente de la Plataforma de desahuciados en todo el país y actualmente al frente de una coalición amplia a la que nos referiremos más adelante. Ahora solo falta conocer el producto. ¿Qué van a hacer si gobiernan o desde la oposición?

Gran parte de la militancia procede del movimentismo y conciben la nueva política como devolución de la palabra al pueblo, a la ciudadanía. No hablan de clases sociales, ni tampoco de individuos. Su referencia es la “gente”. Funcionan en muchos casos en asamblea o círculos (reales o virtuales). Participan encantados por medio de las redes sociales. Iinicialmente rechazan estructuras orgánicas estables y no aceptan jerarquías pero pronto cambian de idea, por lo menos los núcleos dirigentes.. La gran dificultad de tomar decisiones les conduce a reforzar liderazgos carismáticos. No es fácil acumular experiencias y conocimientos. Se muestran más interesados en los procedimientos y en la participación que en la definición de objetivos y de contenidos. Esta cultura interna se traslada a los programas políticos. Los líderes y los programas ante las cuestiones políticas, sociales o económicas responden con instrumentos como: auditorías controladas por los ciudadanos, consultas a los colectivos interesados, desarrollar la participación y que la ciudadanía irrumpa en las instituciones, referendums, leyes promovidas por la iniciativa popular, rendimiento de cuentas, comisiones de control, etc. Hay que tener en cuenta que estas nuevas formaciones políticas cuya punta del iceberg es Podemos están en proceso de transición desde el movimentismo hacia la organización política con vocación de gobernar. Por ahora es un puzzle que mezla ideólogos como Laclau o Derrida con gotas de marxismo reformista, tradiciones libertarias y autogestionarias con el democratismo radical anglosajón heredero de Paine hasta Occupy Wall Street, la democracia ciudadana de Correa en Ecuador (Podemos se ha desmarcado del “chavismo”) y “el derecho a tener derechos de H.Arendt, la cultura socio-económica keynesiana pero también aspiración a modelos alternativos ideales, pacifismo a ultranza y confianza ilimitada en la gente… siempre que sea como desean que sea. En fin se trata de nuevas realidades políticas indiscutiblemente simpáticas.

La entrada poco delicada de Podemos en Catalunya.

¿Un Podemos “catalán” pero sucursal o dependiente de la capital de España puede ser una fuerza importante en Catalunya? La experiencia nos dice que las izquierdas no pueden ganar unas elecciones en España si no tienen un gran voto en Catalunya. Es el caso del PSOE que al apretar las clavijas al PSC, aceptar como buena la sentencia del Tribunal Constitucional y oponerse rotundamente a la consulta que exige la gran mayoría de la ciudadanía catalana ha contribuido decisivamente a su derrota. En Catalunya, como en el País Vasco, no se produce el sistema de partidos construido en la transición. El PSUC siempre fue independiente en su política en Catalunya y el PCE la apoyó, como ha ocurrido con Izquierda Unida respecto a ICV y EUiA y el derecho a decidir. El PSC formalmente es un partido independiente pero el PSOE forzó que se integrara en su grupo parlamentario y le ha impuesto su españolismo centralista y uniformista lo que ha llevado de ser el partido que disputaba el liderazgo político a CiU a aparecer actualmente muy por detrás de CiU, ERC. Ciudadanos y en el caso de Barcelona por la coalición Barcelona en Comú (Guanyem, ICV.EUiA, Podem, etc).

Podemos tuvo la agradable sorpresa de obtener 120.000 votos en Catalunya sin tener ni una mínima estructura ni tan solo en Barcelona. El primer acto masivo a finales del 2014 de Pablo Iglesias se mostró reticente ante “el derecho a decidir” pues lo vinculó a una reforma constitucional lo cual es lo mismo que dejarlo para un futuro indeterminado. Más grave: los dirigentes de Podemos han proclamado repetidamente que después de las municipales no participarán en ninguna coalición y consideran que el caso de Barcelona en Comú (BeC)es una excepción que no se repetirá, que es casi como optar mejor perder con toda seguridad solos que quizás poder ganar con unas fuerzas, nuevas o históricas, como las que constituyen BeC y cuyos objetivos programáticos son muy similares.. Pero es posible que Podemos se replantee su forma de estar en Catalunya. Hay razones muy objetivas como para que se produzca este cambio de posición.

Podemos se posicionaba fuera del eje derecha-izquierda, como aquel ministro francés (Jobert) que que se declaró “ni de derechas ni de izquierdas, estoy más allá”. Estuvo en un gobierno gaullista y luego lo fue con Mitterrand y un gobierno socialista-comunista con un programa marcadamente izquierdista. Ahora el surgimiento fulminante de Ciudadanos, con fuertes apoyos mediáticos y financieros, se ha colocado con un discurso y un estilo muy similares y posicionado en el centro derecha. Si Podemos no se posiciona en las izquierdas quedará muy debilitado. Además su actual crisis interna de la cual el caso Monedero es solo la punta del iceberg precisa una reacción ambiciosa y construir alianzas entusiasmantes parece una operación que solo puede dar buenos resultados. El ejemplo es BeC.

De Guanyem a Barcelona en Comù Un ejemplo o una flor en el desierto?

La historia de Guanyem y su confluencia posterior para constituir una candidatura, un programa y una líder es distinta de Podemos y también de Ciudadanos. Es estos dos últimos casos el núcleo fundador de Podemos parte de un pequeño grupo de profesores universitarios con experiencia política partidaria de Madrid (Izquierda Unida) y el de Ciudadanos de un pequeño grupo con alguna experiencia en el PP y el PSOE. Ambos casos se dirigen directamente a la opinión pública, con un lenguaje contundente y que la ciudadanía esperaba: partitocracia, alternancia entre dos partidos, corrupción, contra el independentismo Ciudadanos, contra el gobierno del PP Podemos. De entrada recogen votos, luego adherentes, finalmente se van estructurando y en ésto están. Se configuran rápidamente como partido. Guanyem parte de movimientos sociales, algunos ya superados (antiglobalización por ejemplo), otros muy vigentes y extensos (PAH, Plataforma Afectados Hipoteca), otros colectivos alternativos o críticos y también ongs. Se integran en Guanyem militantes o exmilitantes de partidos o movimientos políticos: ICV-EUiA, CUP, algunos socialistas, Procés Constituent, Front Cívic, Partido X, algunas ongs, etc. Como en los otros casos citados también emerge una lider, Ada Colau, portavoz de la PAH acompañada del núcleo activista-intelectual del Observatorio de Derechos económicos, sociales y culturales (DESC). Es compatible formar parte de Guanyem y ser miembros de partidos o organizaciones sociales. Rápidamente se construyen estructuras territoriales y sectoriales que reúnen a algunos activistas, la mayoría relativamente jóvenes. La cultura dominante es la nueva política que ya hemos caracterizado con una simpatía algo irónica. Más homogéneos seguramente que Ciudadanos y Podemos, con experiencia acumulada en organizaciones y movimientos de izquierda y alternativos han tenido la capacidad de promover una confluencia con partidos muy estructurados (ICV-EUiA), movimientos políticos en proceso de organización (Podem, Procés Constituent) y colectivos sociales y políticos más específicos. Las CUP, con probable vocación de ejercer de vanguardia de Guanyem y con una postura excluyente respecto a ICV, ha renunciado a integrarse y presenta una candidatura propia. Seguramente en el futuro CUP, o una parte importante, pueden confluir. Ahora Barcelona en Comú se ha ahorrado una crisis similar a la que vive hoy Podemos.

¿Cual es el futuro de Barcelona en Comú? Ahora es una enigma. Dependerá de cómo se resolverán tres cuestiones. Uno: Barcelona en Comú puede ganar las elecciones municipales de Barcelona. Las encuestas colocan la candidatura de Ada Colau a la par con la del actual alcalde de CiU, Xavier Trías. ERC bastante detrás y por debajo Ciudadanos, PSC, PP y CUP. Si es así tiene muchas posibilidades de consolidarse. Si en cambio BeC queda más allá del tercer lugar será más complicado. En política como en otros asuntos el interés, es decir el peso político y electoral, une. El fracaso separa.

Dos: Si la confluencia que suponía concretar programas y, sobretodo, elaborar la lista de la candidatura, se ha conseguido en un tiempo relativamente breve (algunos meses) parece viable crear una Federación con vocación de crear una fuerza política nueva y potente.

Tres: La extensión de la experiencia en el ámbito de Catalunya es necesaria y es seguramente bastante más complicada. Se han creado Guanyems y similares, con confluencias diversas, no siempre sobre una base minimamente homogénea, a veces con colectivos sin experiencia política, en otros casos acuerdos entre partidos o organizaciones. Otros, obviamente, parecidos al caso de Barcelona. En general es una base de partida interesante.

En resumen el panorama está abierto y no aclarará hasta que se hayan cumplido las tres elecciones pendientes. Las municipales y autonómicas en mayo; las catalanas en septiembre,si no se modifican; quizás de nuevo las de Andalucía; y las generales cuando Rajoy se despierte de su permanente hibernación y las convoque, que no puede ir más allá de inicios del próximo año. Entonces se repartirán de nuevo las cartas y esperemos que lo que venga después sea algo mejor que lo que hay hoy.

 

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