La desdemocratización institucional y el derecho legítimo a reconquistar la redemocratización. O el uso perverso del Estado de Derecho.

1. Sobre la desdemocratización y el Estado de derecho.

“La Revolución francesa y los derechos de los ciudadanos. De la Declaración de los droits de l’homme (1789): Liberté-Egalité-Fraternité a Liberté-Securité- Propieté-Résistance à l’opression». La cuestión de la libertad y de la igualdad. La distinción entre derechos sociales y políticos.

El secuestro del Estado por parte de los poderes políticos y económicos. La tendencia a la desdemocratización.

¿La redemocratización puede hacerse en el marco de las instituciones del Estado existente?

2. Los procesos redemocratizadores: referencias históricas.

Derechos humanos y ciudadanía. Valores universales y derechos políticos definidos por el Estado. Los derechos sociales se resuelven en la “sociedad civil” incluso cuando son recogidos (genéricamente) en las Constituciones. Las limitaciones de la “ciudadanía”.

Ejemplos: Inglaterra (preindustrial), Francia (conflicto libertad-igualdad), Estados Unidos (debate Madison-Paine).

Las revoluciones de 1848 y posteriores: el movimiento obrero y los derechos sociales. De 1848 hasta las revoluciones socialistas y el welfare state. Los movimientos de trabajadores y clases populares promueven los derechos universales y los convierten en derechos ciudadanos.

3. La desdemocratización y la regresión social y política del neoliberalismo.

El Estado se substituye a la Nación-pueblo para defender los intereses de las oligarquías económicas y políticas. Después de las tres décadas gloriosas inician un proceso regresivo que tenderá a suprimir las conquistas sociales y a limitar los derechos políticos: es el neoliberalismo.

Todo se convierte en “mercancía”, el trabajo, la vivienda, la educación, la sanidad, la cultura, la comunicación, el agua, la energía, etc. Se suprimen los bienes comunes. Se multiplican las desigualdades y aumenta el empobrecimiento de los sectores populares e incluso medios.

Se niega la existencia de la sociedad y de las clases sociales. Solamente existen los individuos, los clientes, los consumidores, los usuarios. El conflicto colectivo no tiene razón de ser. Y si se da se considera una patología.

El Estado asume la función privatizadora de los servicios de interés general y protege por las vías legales los intereses financieros y de las grandes empresas. Y recupera la función de “gendarme” frente a las mayorías ciudadanas.

Desde finales del siglo XX se ha iniciado un cambio radical que representa una regresión moral, socio-económica y política.

4. La ciudad como ámbito de redemocratización.

La ciudadanía nació en la ciudad, en ella podrá renacer. Los ciudadanos, o mejor dicho los conciudadanos, no nacen, se hacen conquistando y ejerciendo sus derechos.

El conservadurismo inherente a las instituciones, incluye no solo las oligarquías políticas, económicas y de los medios de comunicación. Incluye el conjunto de los aparatos del Estado, los partidos absorbidos por las instituciones teóricamente representativas, las élites burocráticas y mediáticas, etc. No se cambiará el sistema económico-social si no se cambian las instituciones políticas. Lo cual no es posible si la sociedad se enfrenta directamente y exclusivamente frente a los aparatos del Estado.

La ciudad rodea al Estado. Desde la ciudad se puede iniciar la redemocratización radical que precisamos. En el ámbito ciudadano se pueden generar los mecanismos y los procedimientos para una irrupción popular en las instituciones políticas.

Asumimos ser el antisistema.

5. De la movilización social a la reconquista de la democracia política, social y económica. Del Estado de derecho caduco al derecho a tener derechos.

Los movimientos populares y ciudadanos, asociativos y sindicales y culturales expresan a la vez sus demandas, necesidades y reivindicaciones inmediatas. Pero además denuncian a los responsables de las políticas públicas dominantes, “no nos representan”, y proponen políticas alternativas y formas de gestión diferentes. Finalmente aparece, aunque sea de forma latente, la aspiración a una sociedad más justa e igualitaria.

Los movimientos sociales devienen políticos cuando se confrontan con las políticas y las instituciones supuestamente derivadas del marco constitucional. El cual ha sido pervertido a lo largo de su aplicación por parte de las oligarquías. La agregación de fuerzas y de objetivos democratizadoras generará un movimiento socio-política que irrumpirá en las ciudades y luego en el Estado.

El Estado futuro deberá evitar la reproducción de clases políticas y burocráticas. Multiplicará la diversidad de formas de propiedad y gestión colectiva especialmente para el conjunto de bienes comunes sin tender a las “estatizaciones”. Así mismo las instituciones políticas no serán monopolio de los partidos y se ejercerá la democracia de autogestión, control social, iniciativa popular, revocación de cargos, etc.

Este proceso democratizador es insurrecional frente al actual Estado de derecho que niega gran parte de los derechos a las mayorías sociales. No se trata de un asalto violento al poder sino de irrumpir en los mecanismos estatales de facto antidemocráticos para substituirlos por mecanismos democráticos desarrollados por los movimientos sociopolíticos.

La lógica de la democracia es promover procesos de más libertad, igualdad y solidaridad. Ante la existencia de poderes fácticos o legales que practican políticas excluyentes el conflicto en nuestras democracias es inherente a las mismas. No se pueden promover los cambios por medio de las normas y de las prácticas hoy consideradas legales puesto que han sido elaboradas y pervertidas para evitar precisamente los cambios redemocratizadores.

Jordi Borja, agost 2014

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