La ciudad y el urbanismo no son propiedad de nadie

Los argumentos de un programa de postgrado, maestría y doctorado.

1.Criterios originarios de nuestro programa

El programa de Ciudad y Urbanismo de la UOC nació en el año 2005. Pero tuvo sus antecedentes. Su origen fue una demanda de la Universitat de Barcelona (UB) a Jordi Borja. Se le propuso inventar un master que tuviera relación con las ciudades y con Barcelona y que resultara atractivo principalmente para alumnos europeos y latinoamericanos. Fue a finales de los años 90. El encargo a JB fue debido a su doble condición de conocimientos teóricos y académicos y a su experiencia en la gestión pública y la actividad profesional. Fueron los mismos criterios los que se aplicó al Programa iniciado en la UOC a partir de 2005.

El planteamiento que se hizo se basó en tres criterios. En primer lugar superar la fragmentación de las especialidades y materias, lo cual da lugar un producir conocimientos sectoriales. Los ingenieros industriales se ocupaban de la movilidad y los de caminos de las obras públicas. Los arquitectos del diseño formal de la ciudad, además ser diseñadores de lo construido y los planificadores creaban ordenaciones futuras del territorio. Los juristas y los economistas establecían reglas formales y la financiación de las actuaciones urbanizadoras. Los sociólogos y antropólogos tienden a preocuparse de los humanos cuando las citadas actuaciones se han ejecutado. Los geógrafos analizan el territorio a posteriori e intentan relacionar los distintos elementos, pero no antes. Los ambientalistas hacen propuestas a todos pero hasta hace muy poco tiempo no se relacionaban con los urbanistas. ¿Pero quíenes son y de donde vienen los urbanistas? Una parte importante los arquitectos, pero también los ingenieros y los ambientalistas. Y de forma creciente los que se formaron con las ciencias sociales se han ido implicando en las políticas y prácticas urbanas, superando los “estudios urbanos” clásicos. Y además todas las especialidades y profesiones citadas fueron interveniendo en el urbanismo entendido como intervención sobre el territorio. Así fue mediante los equipos “interdisciplinarios” en la segunda mitad del siglo XX. Pero no era ni mucho menos suficiente. Bastantes arquitectos o ingenieros estudiaron también Derecho, Economía o Sociología. Cientistas sociales hicieron postgrados de planeamiento o urbanismo. Biólogos se combinaron con ingenieros. Investigadores o urbanistas fueron asumiendo las diversas dimensiones de la compleja realidad que es la ciudad y los procesos urbanos. A partir del último cuarto del siglo pasado se han desarrollado formaciones de postgrado (y más recientemente de grado) de estudios que incorporan la diversidad de materias no para volar por encima de las especialidades sino para construir lenguajes comunes o próximos que faciliten la comprensión de lo urbano y el entendimiento entre los académicos o profesionales de las distintas especialidades.

El segundo criterio fue orientar la formación a vincular los conocimientos teóricos y analíticos con la intervención práctica en el territorio. La pretensión era y es contribuir a un plus de formación compleja tanto docentes o investigadores como profesionales o funcionarios públicos. Lo cual supone trabajar a tres niveles. El primer nivel son denominados “estudios urbanos” analizan teóricamente y mediante de casos pero desde diversas perspectivas y disciplinas. Tanto desde posiciones estructurales como historicistas. Se trata de entender los procesos, sus contradicciones y sus efectos positivos o perversos en relación a las demandas de la ciudadanía. El segundo nivel es tratar la operatividad, como intervenir en el territorio, los objetivos y los valores que orientan las acciones, los agentes actuantes, las resistencias de la realidad, las resultados o los efectos previsibles. Y el tercer nivel es la concreción técnica de las intervenciones, el planeamiento territorial y las estrategias propuestas, los programas sociales y económicos, las condiciones de sostenibilidad, las relaciones entre los distintos agentes públicos, privados, sociales, académicos, etc. Este nivel requiere presentación de casos prácticos.

El tercer criterio orientador del programa y del master es el didáctico. Lo resumimos en tres orientaciones. El punto de partida fue la interdisciplinaridad. Los módulos iniciales no respondían a un disciplina, urbanismo estricto o economía urbana, organización política. Se exponían visiones integrales del territorio y de la sociedad urbanas. Los módulos siguientes eran más específicos y había una o dos disciplinas dominantes pero con ventanas abiertas hacia otras materias. Por ejemplo urbanismo y vivienda, pero también financiarización del territorio, desigualdades económicas y socio-culturales, marco jurídico de la propiedad del suelo, etc. O movilidad e infraestructuras pero su relación con la especulación urbana, la sostenibilidad, los efectos incluyentes o excluyentes, etc. La segunda orientación era el profesorado. Entendemos que gran parte del profesorado debía tener experiencia práctica, haber ejercido funciones en las administraciones públicas o en empresas o estudios profesionales. Aunque la mayoría de ellos tenían también experiencia docente. Obviamente para ciertos temas los investigadores o académicos strictu sensu podían asumir ciertas materias pero en cada módulo debía haber una cierta mixtura de disciplinas y de experiencias. Finalmente los alumnos debía analizar casos concretos, sobre el terreno y deberían también evaluar los resultados o proponer alternativas y justificarlas. Los alumnos deben no solamente exponer una visión analítica y un diseño programático del caso, también deben justificar sus propuestas según sean los objetivos políticos y los valores socio-culturales No hay que olvidar nunca que el urbanismo y en general la intervención sobre el territorio y la sociedad es una dimensión de la “política”. La ética de la profesión debe ser explícita y ser reconocida pues en nombre del urbanismo se puede crear bienestar o malestar, inclusión o exclusión, libertad o opresión, más o menos igualdad o justicia o injusticia espaciales.

2. Antecedentes de nuestro programa y su aplicación a una Universidad especial como es UOC

Entre el año 2000 hasta el 2006 el Master se impartió primero en la UB y más adelante lo asumió la Universitat Politècnica de Catalunya. Fue una experiencia estimulante y exitosa. La mixtura de los contenidos, del profesorado y del alumnado fue evaluada positivamente por todos los estamentos, la institución universitaria, los profesores y los alumnos. Encontramos profesionales o funcionarios de alto nivel que casi siempre fueron excelentes profesores. Y también académicos que no se limitaban a transmitir contenidos librescos. El alumnado era a su vez diverso como era nuestro objetivo. La mitad de los alumnos procedían de la arquitectura, ingieneria o ambientalismo. La otra mitad de las ciencias sociales, Derecho, Economía, Sociología, Políticas, Geografía e Historia. Más de la mitad procedían de América latina. El resto de Catalunya, de España y algunos europeos (Portugal, Francia, Italia, Bélgica). Eran muy pocos los recién egresados. La casi totalidad eran de más de 25 años, bastantes de más de 30 años, algunos incluso más de 40 años. Es decir el alumnado mayoritario tenía experiencia profesional o docente y no desconocía haber hecho algún trabajo de investigación o de intervención en el territorio. Fue una experiencia interesante, han dejado huellas en nuestro trabajo bastantes de los que fueron alumnos mantienen la relación con nuestro programa, tanto si on “locales” como de otros países. Hay que destacar el caso de Mirela Fiori, que fue de la primera promoción del master.

El cambio a la UOC no se hizo de un día al otro. Entre 2004 y 2006 iniciamos nuestra colaboración del equipo con la UOC. En el equipo estábamos Mirela Fiori (arquitecta), Maja Drnda (gestora académica) y Albert Arias (geógrafo) La colaboración con la UOC se ejerció desde la oficina profesional de Jordi Borja. En 2006 se integraron al equipo Manuel Herce como codirector (ingeniero de caminos) y Miguel Mayorga (arquitecto). Se organizó el master por módulos y por postgrados. A diferencia del master presencial cuya duración era de un año, muy intensivo y de carácter profesionalizante. En la UOC hicimos más flexible o adaptable a alumnos muy heterogéneos y adquirió un carácter mixto entre lo profesional y lo académico. Se multiplicaron los trabajos escritos y una memoria final y se estimuló tanto la acción práctica como la investigación y la docencia. El master adquirió vocacion de oficialidad. En nuestro programa de la UOC el master se redujo la participación latinoamericana y aumentó la cuota de mercado en Catalunya. Gradualmente ha ido aumentando el porcentaje de alumnos latinoamericanos, lo cual es una tendencia lógica si se trata de una Universidad abierta o virtual.

Un elemento innovador ha sido integrar los impactos y las potencialidades de las tecnologías actuales de información y comunicación (las tics). No se trata de mitificar un “nuevo modelo de sociedad” sino el uso de estas tecnologías y sus productos inciden con más o menos fuerza en la ordenación del territorio, la movilidad, la comunicación entre las personas, en la producción de información etc. Como lo fueron la electricidad, el teléfono o los autos. Las tics en líneas generales representan importantes progresos para la humanidad pero también su apropiación puede generar nuevas exclusiones y desigualdades. Que se expresan principalmente en la grandes ciudades y regiones metropolitanas. Hemos incorporado en nuestra oferta docente la importancia de las tics en la gestión de la ciudad y en la vida urbana pero teniendo en cuenta que no todos los productos y sus efectos son benéficos para las mayorías sociales.

3. La cultura acumulada en relación a la ciudad y el urbanismo.

No pretendemos inventar la rueda ni descubrir el Mediterráneo. Ni consideramos que la cultura básica o principal ha nacido con nosotros y ahora. Las ciudades son un proceso y es indispensable tener en cuenta los factores nuevos actuantes, pero también todos los que proceden del pasado y los que han estado vigentes en las últimas décadas hasta hoy. Para terminar esta breve nota deseo exponerles algunos elementos de la cultura pasada y presente que debemos tener en consideración.

Nuestra referencia originaria es el nacimiento de la ciudad industrial y un referente principal es Ildefons Cerdá (ingeniero de caminos), autor de Teoría general de la urbanización y su aplicación al Plan de Barcelona (1859). En la misma época se desarrollaron les estudios sociales críticos tanto desde la perspectiva del movimiento obrero como Engels (filósofo, economista y político) y sus trabajos sobre Manchester) como desde el cristianismo social de Le Play, humanista y politécnico (los informes sobre la vivienda popular en Paris). Las ideas del socialismo utópico inventaron modelos de ciudad con vocación igualitaria y que garantizara calidad de vida que fueron aplicadas parcialmente en operaciones urbanísticas en determinadas zonas. Camile Sitte (arquitecto), Patrick Geddes (biólogo) y Ebezener Howard (periodista). Desde una perspectiva social distinta se concibió la ciudad como una superfábrica, el motor de la economía. Nació el zoning y a finales de siglo XIX Marshall teorizó el potencial de desarrollo económico que existía en las ciudades. Pero pocos años antes la ciudad productiva también era ciudad especulativa. La transformación de Paris por Haussman (Derecho, funcionario público y político), en el segundo imperio fue una de las grandes operaciones especulativas del siglo. A finales de siglo XIX la figura del arquitecto Tony Garnier y su “Ciudad industrial” desarrolló modelos y proyectos destinados a humanizar la ciudad. La escuela de Chicago (Park, Burguess, etc) fue la probablemente la primera escuela de sociología urbana en el primer tercio de siglo XX. Entre la sociología y la antropología analizaron las dinámicas urbanas o “ciudad proceso” y la relación entre la posición social y la posición en el territorio. Como puede comprobarse los estudios urbanos y los proyectos innovadores se desarrollaron desde perspectivas y disciplinas muy dispares. Como pueden comprobar no hay ninguna especialidad o profesión que sea dominante.

A lo largo del siglo XX la cultura urbana ha continuado siendo patrimonio compartido. El “movimiento moderno” con el estandarte de la Carta de Atenas fue una renovación de la ciudad y del proceso urbanizador. Fue sin duda alguna un movimiento de arquitectos europeos que tuvo una fuerte presencia en Catalunya, con Sert y Torres Clavé al frente. A su manera el genial Arturo Soria se lo puede adscribir al movimiento moderno con su “ciudad lineal”. Pero muchos de estos arquitectos tenían formación humanista. Pero han sido filósofos, sociólogos e intelectuales diversos que también han influido considerablemente en el urbanismo del siglo XX. Un ejemplo es Lewis Mumford que ha abarcado prácticamente todo el siglo XX y ha influido en Jane Jacobs y Richard Sennett. Kevin Lynch es un caso ejemplar de “urbanismo sincrético”: hizo estudios parciales de arquitectura y de ingieneria. Pero desarrolló una cultura humanista, filosófica y literaria y evolució incluso hacia el diseño. El regional planning de matriz británica se desarrolló inicialmente en los años 30 se expandió después de la guerra mundial y tuvo como personaje destacado a Patrick Abercrombie, arquitecto y urbanista, pero en el movimiento participaron geógrafos, economistas, planificadores, gestores públicos, paisajistas, etc. En Catalunya lo transmitieron los hermanos Rubió i Tuduri. La geografía francesa con Max Sorre analizó las ciudades mediante monografías integrales. A partir de los años 40 Pierre George dominó la escena de la geografía urbana hasta los años 70.el cual fue discípulo el autor de esta nota. Fue la principal referencia europea y también en Brasil (por medio de Milton Santos) y dió un status a la geografía urbana y fue reconocida por arquitectos, urbanistas y cientistas sociales, fEl autor de estas notas fue discípulo de George. En Catalunya Pau Vila, también geógrafo y maestro, y anteriormente obrero textil fue el pionero de la geografía urbana en Catalunya y en América latina (a partir de los años 40). Pierre Vilar se inició como geógrafo urbano con dos artículos fundamentales sobre la Barcelona de inicios de los años 30.

A partir de los años 50 y 60 se multiplican las investigaciones, los análisis críticos o funcionalistas y las dificultades para entender y orientar los procesos urbanos. Por una parte el urbanismo funcionalista resuelve, o pretende mejor dicho, problemas sectoriales que acaban casi siempre a reproducirse a una escala mayor. Arquitectos e ingenieros, economístas y geógrafos cuantitativos, pronto experimentaron los límites de su cultura. Sin embargo se desarrolló un urbanismo a una escala mayor, la metropolitana y el planeamiento territorial en ámbitos fuertemente urbanizados, a diferencia del regional planning inicial que ataba los cabos entre la ciudad y el campo. El planeamiento territorial exigió una interdiciplinidad entre ingenieros, paisajistas, juristas, economista, ambientalistas además de arquitectos, planificadores, urbanistas y las diversas ciencias sociales. Posteriormente las corrientes postmodernistas asumen la urbanización como un hecho y hacen del vicio una supuesta virtud facilitadora de las políticas neoliberales. Los arquitectos-urbanistas tendieron a refugiarse en los objetos singulares y los grandes proyectos urbanos (gpu) cuyo caso extremo es el holandés Rem Koolhaas, arquitecto e ideólogolos. Los gpu se basan en principios básicos interesantes como actuaciones integrales, mixtura de funciones y poblaciones, regeneración de partes de la ciudad y reforzar su compacidad, etc. Sin embargo la fuerza del mercado especulativo acaba convirtiendo muchos gpu en verdaderos enclaves, siendo el caso límite los “barrios cerrados”.

Para terminar estas notas apuntamos reacciones críticas que apuntan alternativas interesantes según criterio del autor y con los que ha tenido relaciones frecuentes. Los urbanistas italianos hicieron una crítica muy dura de las políticas segregacionistas y que desvinculaban vivienda y urbanismo. En los años 60 y 70 el Instituto de urbanismo de Venecia reunió arquitectos, ingenieros (Secchi) y sociólogos y fue una referencia europea. Campos Venuti, arquitecto, urbanista y con una fuerte cultura jurídica desarrolló planes, a partir del de Bologna, que intentaban contrarrestar los mecanismos mercantilistas. En otros campos destacan sociólogos como Pizzorno y especialmente Martinotti y geógrafos como Gambi.

En Francia ha habido una generación de arquitectos-urbanistas muy vinculados a filósofos, politólogos, economistas, managers y funcionarios públicos, politécnicos, sociólogos, paisajistas, geógrafos. Por ejemplo el Instituto francés de urbanismo ha tenido directores geógrafos y sociólogos. Y en bastantes casos los directores de los grandes proyectos urbanos podían ser de formaciones o profesiones diversas. Por otra parte la sociología urbana crítica o marxista ha influido mucho en el urbanismo primero con Chombart de Lauwe y sus herederos Coing, Ledrut, etc. A partir de los años 70 la generación de Ascher, Castells, Preteceille, Topalov, etc (con los que he mantenido relaciones continuadas) se impuso un modelo teórico con tendencias dogmáticas pero que pronto evolucionaron hacia un pensamiento crítico más abierto. El caso especial es el del filósofo y sociológo Henri Lefebvre. Se adelantó a su tiempo, sus conceptos de derecho a la ciudad y de revolución urbana, planteados a finales de los 60, renacieron a finales de siglo y están ahora muy vigentes (el autor fue alumno suyo en los años 70). La revista Espace et Sociétés dirigida inicialmente por Lefebvre a finales de los 60 reunió arquitectos, urbanistas, sociólogos, geógrafos,etc.F.Choay y sus análisis históricos del urbanismo moderno ha sido una imporante aportación a la cultura urbana.

En el Reino Unido hay que destacar dos actuaciones políticas muy potentes con el gobierno laborista a partir de 1945: las políticas masivas de vivienda popular y las new tornas. El geógrafo urbano Peter Hall ha sido quizás el mejor expositor de las políticas urbanas del siglo XX. Con otro estilo Michel Parkinson ha sintetizado los estudios sobre las ciudades británicas y ha coordinado proyectos europeos sobre el sistema de ciudades.El británico David Harvey, inicialmente geógrafo cuantitativo se reorientó a partir del marxismo a una crítica radical de la urbanización capitalista. Recogíó el testigo de Lefebvre y lo desarrolló a partir de una sólida base económica y geográfica. La escuela de New York de urbanistas críticos se concentran especialmente en la CUNY (City University New York) con el citado Harvey, Neil Smith, Tom Angotti y en Columbia con Peter Marcuse. Desde una perspectiva más económica destaca Michael Cohen y sus colaboradores en la New School. En California hay que destacar E.Soja y M.Davis. Ineludible citar a Saskia Sassen, las grandes ciudades y recientemente la ciudadanía.

Finalmente una breve acotación sobre el mundo iberoamericano. El urbanismo de España y Portugal ha tenido urbanistas-arquitectos polifacéticos y de amplia cultura, como el portugués Nuno Portas y el madrileño Fernando Terán, probablemente el mejor historiador del urbanismo . Barcelona ha sido históricamente una referencia en urbanismo, desde Cerdà hasta hoy. Hay que destacar los trabajos teóricos y practicos de Ribas Piera,arquitecto y jurista; Solá Morales (arquitecto y economista); y Oriol Bohigas, arquitecto, de vasta cultura histórica y literaria y que lideró la transformación de Barcelona en el último cuarto del siglo pasado. De América latina nos limitamos a citar algunas referencias. El arquitecto, urbanista e historiador Jorge Enrique Hardoy, argentino. En México la importancia del movimiento popular urbano y su relación con los profesionales y académicos ha generado una cultura de políticas urbanas en las que destaca Enrique Ortiz, promotor del “derecho a la ciudad” en toda América latina. Algo similar se ha dado en Chile en los años 70 y de nuevo en épocas recientes. El representante de esta cultura crítica y práctica lo representa el arquitecto-urbanista Alfredo Rodríguez. Y finalmente es de referencia obligada el “movimiento de reforma urbana” que se desarrolló en los años 90 y está aún vigente con portavoces como Raquel Rolnik (arquitecta y de formación también jurídica) y la revista Polis.

Nota personal. El autor ha citado a personajes destacados pero son muchos más los austentes que los presentes. Ni poseo conocimientos universales ni era posible citar muchos más que pueden considerarse igual o más influyentes. He citado a autores que he conocido por sus obras y en el caso de los que están vivos o son de mi generación casi siempre los citados los he conocido y tratado personalmente. Se ha comprobado el urbanismo no es de nadie, es de todos.

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