La ciudad y el derecho a la belleza

Acerca del título 1

Para El Respetable, México (diario digital y mensual impreso) y La Lamentable (digital).

¿Los sectores populares tienen derecho a la belleza, a la estética, a viviendas bien diseñadas, entornos agradables, a materiales nobles en los espacios públicos, a equipamientos que sean a la vez funcionales y elementos icónicos, etc? Se trata de debatir si los proyectos urbanos en áreas de residencia de sectores sociales de bajos ingresos si debemos proponer solamente proyectos estrictamente funcionales, minimizando los costes para responder a necesidades inmediatas con el mínimo coste para maximizar lo más necesario. O si debemos plantear operaciones de alta cualidad, aunque los costos sean más altos y con el riesgo que los ocupantes los vendan o alquilen a sectores de ingresos superiores.

Partimos de tres criterios para justificar la segunda opción. Primero: en las zonas populares el lujo es justicia. El espacio público, los equipamientos, los elementos visibles, las fachadas, la jardinería, las banquetas, etc deben contribuir a dar visibilidad y reconocimiento a los habitantes, reforzar su autoestima, afirmar su identidad. Lo que parece superfluo puede ser lo más necesario. Los pobres tienen derecho a enorgullecerse de sus viviendas y de su barrio.

Segundo: los materiales utilizados y la calidad del diseño, el tamaño de la vivienda y el costo del espacio público obviamente aumenta el presupuesto de la operación pero también el valor de la zona. Pero en muchos casos este aumento es muy inferior a los costes de la especulación del suelo y de los intereses leoninos de los préstamos bancarios. Si eliminamos estas partidas que no tienen relación alguna con el coste de producción las viviendas pueden reducirse el costo al 50%.

Tercero: Solamente regenerando o rehabilitando viviendas, equipamientos e infraestructuras se podrán conseguir zonas habitaciones con un cociente significativo de mixtura social. Se reduce de esta forma la segregación social. La calidad de vida también esta relacionada con la mixtura social en las distintas zonas de la sociedad. La mezcla genera creatividad. Se pierden los miedos al otro y se promueven procesos convivenciales y de intercambio entre gentes distintas.

El ciudadano no nace, se hace, se construye por medio de la relación con el otro, ser reconocido como ciudadano, no sentirse excluido, ni ninguneado. Nadie, ningún adulto, ningún niño, debe avergonzarse al tener que contestar cuando le preguntan “¿dónde vives, en qué calle, en qué barrio? La ciudad es lugar de intercambio y de cooperación, de convivencia y de solidaridades, a ciudad es cálida y es el contrapeso a la democracia que es frígida como dijo Dahrendorf 2

La ciudad, real e imaginaria, la ciudad compacta y heterogénea, se caracteriza por la mezcla de la población y la velocidad de las conexiones que hace posible, es decir que multiplica las interacciones entre actores muy diversos. La ciudad se desnaturaliza cuando un planeamiento tecnocrático impone un zoning separador, cuando la lógica del mercado produce la segregación social, cuando el espacio público se privatiza o especializa. Sennett en una de sus primeras obras ya alertaba contra los efectos perversos del urbanismo funcionalista y reclamaba una ciudad que fuera lugar de encuentros múltiples entre gentes diferentes. Y el director de urbanismo de la City de Londres exponía en un encuentro internacional que los “pubs” eran el lugar más idóneo para la innovación económica y cultural pues los encuentros informales eran muchas veces los más productivos.3

“La ciudad es la insurrección estética contra la cotidianidad” escribió Henri Lefebvre.. Para los que nos ocupamos de la ciudad lo que nos atrae especialmente de ésta es que es el lugar de la libertad conquistada y de la aventura posible, individual o colectiva, la multiplicación de los encuentros imprevistos, de los azares insospechados. La ciudad puede sorprendernos en cada esquina (Breton, en Nadja) y allí queremos vivir “per si hi ha una gesta” (Salvat Papasseit, poema La casa que quiero). La ciudad es vivencia personal y acción colectiva a la vez. Sus plazas y calles y sus edificios emblemáticos son el lugar donde la historia se hace, el muro de Berlín, la plaza Wenceslas de Praga, el Zócalo mexicano, la plaza Tienanmen… Y si miramos a un pasado más lejano el palacio de Petrogrado y las escaleras del Potemkine o la Bastille y el salón del Jeu de Paume junto a la Concorde del Paris revolucionario. Precisamente en este salón se proclamaron Les droits de l’homme “los hombres nacen y se desarrollan libres e iguales”. El mito originario de la ciudad es la Torre de Babel, gentes distintas pero iguales, juntas construyendo su “ciudad” como desafío al poder de los dioses, como afirmación de independencia.

El Respetable, Jordi Borja. Julio 2014

Notas

1 En ocasión de una misión profesional en la región del ABC, en la periferia de Sao Paulo, una zona de dos millones de habitantes con mayoría proletaria, visité una sector de favelas extremadamente pobre, casi inhabitable a la orilla del río. Se me acercó una señora negra a la que acompañaba su nieta y me preguntó que iba a pasar con ellos. Le dije que a corto plazo se haría una actuación para introducir mejoras indispensables y que luego, en el marco del proyecto, se construirán viviendas cerca, etc. Respuesta, “me lo creo, tengo confianza en el gobierno del municipio (del PT) pero por favor pongan mucha atención a que se haga sea bonito, pues los pobres también tenemos derecho a la belleza”.

2 La democrazia in Europa, Diálogo entre Ralf Dahrendor, François Furet y Bronislaw Geremek, dirigido por Lucio Caracciolo, Laterza, roam-Bari, 1992

3 The uses of disorder : Personal Identity and City Life, New York 1970 (versión castellana, Ediciones Península, 1975). La cita del director de urbanismo del Distrito de la City de Londres se refiere a una intervención en el Seminario de Grandes Ciudades, Centro Cultural San Martín, posteriormente publicado por el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires (1997).

1 Comment La ciudad y el derecho a la belleza

  1. Inocencio Cuellar López

    Un saludo desde Mexicali, Baja California, México, y seguimos dando seguimiento a sus aportaciones para el rescate de nuestros barrios. Gracias, felicidades, adelante y más éxito.

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