Foro Hábitat 3 Alternativo: entrevistas a Fernando Carrión y Jordi Borja

Fernando Carrión y Jordi Borja contestan a las preguntas de Marga Gutman en el marco del Foro H3 Alternativo.

Cuales son tus impresiones y opiniones respecto a las múltiples y paralelas actividades alternativas y oficiales que tuvieron lugar en Quito en torno a UN Habitat III durante la semana del 17 al 21 de Octubre?
 
FC: Durante los días del 17 al 20 de octubre se realizó en la ciudad de Quito el evento denominado HABITAT III, organizado por ONU-HABITAT en un espacio cerrado, mientras antes, durante y después, así como en lugares diferentes, se llevaron a cabo múltiples eventos y actividades paralelas. Frente a esta “ciudad amurallada” -que para ingresar se requería identificación (pasaporte), permiso (visa) y cacheo (aduana)- apareció una “ciudad abierta” a las libertades y a los derechos. En este espacio se produjeron las discusiones más interesantes.

Primero fue en Bogotá, durante los días 14 y 15 de octubre, que alcaldes representantes de CGLU se congregaron para discutir respecto de su papel en la cumbre mundial. Posteriormente un grupo importante de mujeres se reunieron en Quito -un día antes del evento oficial- para ponerse de acuerdo en sus posiciones. ¿Porqué ocurrió esta situación? Porque ni los municipios ni la ciudadanía tienen cabida en ONU-HABITAT y mucho peor en los compromisos. ONU es de naciones y la metodología que se sigue es la siguiente: la cooperación internacional diseña las políticas, los gobiernos nacionales se comprometen y los municipios acatan; es decir, la producción de un pensamiento global con acciones locales, que conduce a la pérdida de la autonomía municipal y a que la cooperación internacional no se comprometa a nada. Y el caso de las mujeres es similar: como la ciudadanía no está representada en HABITAT, se instala una paradoja: diseñar una agenda urbana sin actores, sin sujetos, sin movimientos sociales, sin partidos políticos; cuando es sabido que ciudad sin ciudadanía no existe.

Durante los días de la reunión de Naciones Unidas hubo dos espacios paralelos de debate respecto del futuro de las urbes: el primero denominado “Resistencia Habitat III” que realizó un conjunto de mesas redondas y un juicio por los desalojos de la población producidos por la acción del capital inmobiliario y de las políticas públicas en las ciudades.

Y el segundo, “HABITAT3ALTERNATIVO” concebido como un espacio estructurado y coherente de debate donde las autoridades locales, movimientos populares, académicos, funcionarios y especialistas de 41 países del mundo debatieron en 7 seminarios y 40 mesas, produciendo el Manifiesto de Quito, como toma de posición frente a la ciudad actual. La asistencia fue masiva y el impacto en las redes sociales fue impresionante, incluso por encima de la reunión oficial. Se conformó un grupo y un plan de actividades hacia el futuro.

JB: Primera impresión. Escepticismo, desconfianza, irritación, no ser tenidos en cuenta, retórica, evasión de los problemas reales de las ciudades y territorios, discursos fatuos, exclusión… Nos referimos a los participantes, representantes de las ciudades y de sus gobiernos, organizaciones sociales y ong, profesionales comprometidos, jóvenes con curiosidad y deseos de hacer algo práctico y justo en favor de las poblaciones con derechos escasos y precariedades múltiples. La Conferencia oficial justificó el malestar previo.
Segunda impresión. La afluencia de decenas de miles, la mayoría jóvenes (asumimos que los jóvenes hoy llegan hasta los 40 años), gentes interesadas, activas, críticas. La presencia de gobernantes locales vinculados con los movimientos y las aspiraciones populares. Profesionales decepcionados por el Habitat 2 y el Habitat 3 y que dicen basta. Habitat se ha devaluado y es probable que desaparezca o se reforme a corto plazo. Lo cual no es garantía de un cambio en favor de las mayorías sociales pues si está teledirigido por los gobiernos de los estados el cambio será para no cambiar.
Tercera impresión. La virtud de Habitat 3 es la demostración que hay una fuerza social, cultural, incluso política, que exige un cambio de rumbo en las políticas territoriales, que reduzca radicalmente la injusticia espacial, que aspira a gobiernos locales fuertes, democráticos y cercanos a las poblaciones. Esta fuerza que emerge en las periferias de Habitat es vocación de justicia, de resistencia ante los desmanes financieros y urbanizadores, de esperanza si se unen los movimientos sociales, los colectivos profesionales y los gobiernos locales.

Cuales serían en tu opinión y experiencia las discusiones y propuestas más productivas, provenientes de los movimientos sociales y otros ámbitos alternativos (sectores progresistas de la academia o de algunas instituciones), en pos de un desarrollo urbano con inclusión y justicia social?. Cuáles serían las trayectorias posibles que nos permitirían pasar de la frustración a la acción?

FC: Lo primero que debe decirse es que cuando hay una voluntad consciente es factible organizar una actividad productiva que puede desembocar en una ilusión movilizadora. En HABITAT3ALTERNATIVO confluyeron 27 organizaciones y no menos de 30 personas que diseñaron e impulsaron el proyecto. Mientras el gobierno ecuatoriano entregó 30 millones de dólares para la reunión oficial de HABITAT (sería bueno saber a que se destinaron), el proyecto alternativo lo hizo solo con 15 mil dólares. Sin embargo, no se puede negar que el conjunto de las actividades desarrolladas fue posible gracias al aporte económico de las instituciones y personas que financiaron su presencia en Quito. Por otro lado, no se puede dejar de señalar que tecnología fue un gran aliado para la organización, la difusión y la participación, componente distinto a lo que aconteció 20 años a tras en Estambul y en la misma sede oficial de HABITAT III de Quito.

Segundo, quedó claro que HABITAT III y la “Nueva Agenda Urbana” no levantaron entusiasmo ni en los más cercanos interesados. Las instituciones y personas vieron a la reunión oficial más como un espacio para visibilizar sus proyectos y vender ilusiones que en definir un horizonte para las ciudades. En ese sentido, más que una cumbre de ciudades convocada para acordar sus caminos de desarrollo, fue entendida como una feria comercial. También por esto la agenda urbana pasó a un segundo plano. En cambio, en las actividades del Foro Alternativo este objetivo estuvo ausente; porque fue concebido desde su inicio como un espacio colectivo de debate de ideas sobre la ciudad, tendiente a construir una propuesta de proyecto.

Tercero, quedó la sensación de que en el camino se coló una “Agenda Oculta” compuesta por tres componentes: a) el “urbanismo de las palabras” surgido de un problema urbano aislado al que se lo define por su antítesis; si hay violencia la salida será la ciudad segura, si la exclusión es la norma aparecerá la ciudad inclusiva; si la zona tiene alta vulnerabilidad aparecerá la ciudad resiliente. Y así nacen la ciudad histórica (certificadas por UNESCO), la ciudad inteligente (definidas por IBM), la ciudad compacta (impulsan la gentrificación) y la ciudad sustentable (base de desalojos), entre otros 32 conceptos que se encuentran en los documentos oficiales de HABITAT. b) Cada una de estas palabras tienen variables e indicadores que permiten construir un ranking de ciudades según cada uno de los adjetivos. Este orden establece el eje de esta política urbana: la competitividad. Una ciudad competitiva será aquella que se encuentra en los primeros lugares del escalafón. Tras de muchas estas definiciones están los intereses de las grandes corporaciones mundiales, de las agencias de cooperación internacional y de los centros mundiales de poder. c) Para mostrar las bondades de esta propuesta, la cooperación internacional y las grandes corporaciones mundiales generan el efecto demostrativo sobre la base de los llamados casos exitosos, que tienden a ser los paradigmas o modelos a reproducir.

Este urbanismo de las palaras produce, en términos conceptuales, un destrozo del concepto ciudad y en terminos una actuación urbana parcial.

JB: Me limito al Foro H3 Alternativo que se celebró principalmente en la sede de FLACSO y en otras instituciones off Conferencia oficial. En el Foro H3 y en otros similares no se respiraba el lenguaje de madera de los representantes de gobiernos y de altos burócratas o expertos contratados era lamentable, no dicen nada, ninguna autocrítica, no comprometerse a nada, ni la más mínima denuncia a las injusticias y sus responsables. En el Foro destacaría en primer lugar la participación masiva de gentes muy diversas, jóvenes la mayoría pero también líderes sociales o expertos de larga trayectoria (diariamente unos 5000 a lo largo de los cuatro días). Se respiraba un ambiente de consenso activo, ánsias de movilización, de crítica y de buscar líneas de acción. El Manifiesto obtuvo la adhesión de los participantes. En segundo lugar, a diferencia de los documentos oficiales, se denunciaban las causas de los problemas y de las injusticias y los responsables de las mismas. Las exclusiones sociales y territoriales, la pobreza y amplios sectores de la población que se sienten sin representación política, la complicidad de gobernantes con financieros, especuladores y constructores con afán lucrativo en detrimento de gran parte de la ciudadanía. En tercer lugar se han creado las condiciones para promover observatorios de seguimiento y denuncia, para articular organizaciones sociales con gobiernos locales, para constituir movimientos de “ciudadanos sin fronteras” que divulguen “el derecho a la ciudad”. A pesar de los obstáculos oficiales el derecho a la ciudad se ha situado en la agenda política.

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