La Feria Urbana Mundial

Parole, parole, parole cantaba la italiana Mina. En Medellín se celebró hace unas semanas el FUM o WUF 7 (Foro Urbano Mundial), un feria de la retórica. Por lo menos si nos atenemos a los discursos oficiales de los gobiernos nacionales y de los organismos internacionales. Hay sin embargo otra cara, positiva: la concentración de organizaciones populares y ongs y de colectivos académicos y profesionales críticos que se expresan y encuentran eco en las grandes medios y debaten, promueven campañas y exponen prácticas alternativas. Sin embargo estos dos mundos en muy pocos casos se confrontan, cada uno tiene sus recintos y sus programas cuando sería lógico que fuera un momento de discusión entre los poderes políticos y los contrapoderes sociales. Pero es mucho lo que se promete y muy poco lo que se consigue. Una feria de diálogos ficticios y de compromisos inocuos.

Se anuncia el Habitat 3, el gran evento de NN.UU. sobre las ciudades y los asentamientos humanos en general. Se celebran cada 20 años (los Foros se celebran con más frecuencia, los anteriores fueron en Nápoles en 2012 y en Rio 2010), . El Habitat 1 fue en Vancouver (1976) y el segundo en Istambul (1996) y no fueron en vano. En Vancouver las aportaciones intelectuales fueron innovadoras, recuerdo especialmente el discurso de Diego Novelli (PCI), que había sido elegido alcalde de Torino unos meses antes a pesar de la enorme presión económica y mediática de la Fiat. Marcó la agenda posterior con conceptos y objetivos progresistas. En Istambul los alcaldes y representantes de ciudades y las ongs y organizaciones sociales tuvieron un fuerte presencia. Se hizo público el proceso de unificación de las principales asociaciones de ciudades por parte de la “asamblea de alcaldes” y emergió el concepto de “derecho a la ciudad” por parte de las organizaciones sociales. El Foro de Medellín ha sido de hecho el prolegómeno del Habitat 3.

Esta movida reúne periódicamente a decenas de miles de personas, la gran mayoría con responsabilidades políticas o sociales o con vocación de tenerlas. La retórica dominante tiene un cierto halo de denuncia social y de buenas intenciones. Los discursos oficiales evitan cuidadosamente analizar las causas de los problemas y los responsables de los mismos. No se concretan objetivos o no se generan los medios para conseguirlos. Si que se produce una evolución interesante del lenguaje: de la pobreza a la desigualdad, o de la democracia en abstracto a la participación ciudadana. Sin embargo el discurso no deja de ser retórico pues las políticas públicas dominantes (neoliberales) van en sentido contrario.

Las organizaciones sociales han aportado conceptos más operativos como la producción social del habitat, la gestión pública del suelo, la mixtura social, la cultura del espacio público y el concepto integrador de los derechos urbanos que es el derecho a la ciudad. Un concepto que no complace a los funcionarios gubernamentales o internacionales.

Pero si que les entusiasma la “resiliencia”, la palabreja más citada en el reciente Foro de Medellín. Un concepto procedente de la psicología y del ambientalismo que significa la reacción movilizadora de sus recursos propios de un organismo o un medio para adaptarse al entorno y superar sus déficits. Este concepto, positivo en los casos citados, aplicado a las poblaciones urbanas que viven situaciones de exclusión, precariedad o indefensión es decirles “arréglense como puedan pues se acabó la época de las politicas sociales integradoras”. Volveremos a debatir sobre la “resiliencia”. Es un síntoma perverso de los Foros de NNUU, retórica bien intencionada e ideas tramposas. Habitat 3 no debiera ser un espectáculo consensual oficial mediático y manipulador mientra que las denuncias y las propuestas sociales no se escuchan. Que sea un ámbito conflictual en el que se confronten el mundo oficial con el mundo real. Los movimientos populares y ciudadanos debieran unificar su discurso.

Jordi Borja, mayo 2014

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