Espacio público y resistencia social

El test de la ciudad democrática es la calidad del espacio público. Y el test de la calidad del mismo es su polivalencia, la multiplicidad de usos y poblaciones, los significados que expresa. Es el espejo de la sociedad, donde la ciudadanía se expresa, el espacio de la convivencia entre gentes distintas pero iguales en derechos. O así debe ser.

Espacio público ciudadano no lo crean ni los gobiernos ni los diseñadores, es una conquista ciudadana. Espacios monofuncionales (los viarios circulatorios por ejemplo), espacios monopolizados por las instituciones políticas, espacios vacíos o de escaso uso social aunque sean de diseño, espacios privatizados o controlados en nombre de la seguridad… no son espacios públicos. Lo serán si se los apropia la ciudadanía.

Hoy el espacio público está en cuestión. En las últimas décadas se había superado el simplismo del Movimiento moderno que aplicaba un funcionalismo reductor y fragmentado a la ciudad (vivienda, circulación, trabajo) que recuerda mucha a la consigna irónica del mayo del 68: boulot, metro, dodo (trabajo, metro, sueño). En las ciudades europeas especialmente se ha valorizado el espacio público en las áreas centrales, sin embargo el postmodernismo ha retomado y caricaturizado la tradición moderna, sin su vocación social, para convertir los espacios públicos en espacios vacíos o circulatorios y substituir el urbanismo ciudadano por la arquitectura ostentosa en los centros o periferias privilegiadas y guetos aislados en las periferias difusas.

La crisis actual no permite multiplicar ni las torres singulares ni los conjuntos masivos. Pero se aprovecha la crisis para atacar al espacio público por tres frentes distintos. La ideología del miedo y las campañas mediáticas sobredimensionando la inseguridad; la privatización de los espacios públicos como oportunidad de negocio; la represión de las manifestaciones públicas que expresen resistencia, denuncia o reivindicación.

El postgrado de Espacio Público se propone como un medio para contribuir a la defensa de la ciudad democrática y al ejercicio de los derechos ciudadanos. Por ello se plantean la polivalencia de estos espacios y las formas de intervención en el mismo. La enseñanza virtual y presencial se completa con sesiones de taller. En este primer año se estudiará y se harán propuestas sobre la zona portuaria y el frente de mar urbano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *