El sistema y el antisistema

El orden legítimo se identifica con el sistema, la democracia con el marco político-jurídico y la justicia con el cumplimiento de las leyes. Pero el sistema económico y político fue calificado por Mounier (el fundador de Esprit y del personalismo cristiano) como “desorden establecido”. El marco político-jurídico es estático y la democracia es continua, el poder es generador de privilegios e injusticias y las necesidades y derechos son siempre evolutivos. La justicia en consecuencia no es la aplicación directa de las leyes sino debe corresponder a las legítimas demandas sociales. En España las fuerzas políticas del sistema, los gobernantes que se alternan en el poder se escandalizan que aparezcan movimientos sociales y políticos que se consideren antisistema. Los medios encuentran una veta periodística, enfrentar el sistema con los antisistema. Y si emergen nuevas fuerzas políticas que asumen las demandas de los movimientos el escándalo es mayúsculo. No hay procesos democráticos sin movimientos antisistemas con vocación política. Calificar a los opositores políticos de “antisistema” no es un debatir políticamente, es considerar al “otro” como extraño al marco democrático. Todo lo contrario, los antisistema son actores democratizadores. Indispensables cuando hay procesos desdemocratizadores, como es el caso de España, especialmente en la última década. En España no hay orden, hay desorden establecido. No reina la justicia, sino el privilegio. Y el Estado de Derecho pervertido por los gobernantes sucesivos y los poderes económicos es contrario a la democracia. El Derecho libera pero con el tiempo puede devenir opresor.

Confundir en una amalgama a actores que pretenden desarrollar la democracia política y social con ultranacionalistas reaccionarios o con extremas derechas más o menos facistoides no solo es injusto, es también erróneo. Es legitimar a partidos o organizaciones antidemocráticas, con frecuencia violentas, es confundir el vicio con la virtud. Unos pretenden “democratizar la democracia”, los otros quieren eliminarla o reducirla a mínimos. EL PP es un partido conservador pero tiene en su seno una o varia extremas derechas. C’s es su complemento, no se confunde con la extrema derecha, su maquillaje liberal y moderno le permite presentarse como centrista. El PSOE a pesar de su historia, del talante de algunos de sus dirigentes y de una parte importante de su electorado, ha priorizado su vocación de centralidad. Un politólogo clásico, Duverger afirmó “la posición centrista es muy poco estable y siempre se cae hacia la derecha”. Quizás el socialismo renacerá. Borges escribió “nadie se arrepiente de haber tenido una vez en la vida un acto de coraje”. Veremos, pero con la dirigencia actual no se presta mucho al optimismo.

El conjunto de PP, C’s de los autodenominados “constitucionalistas” son los representantes políticos del “sistema”. Son los que no quieren o no se atreven a cuestionar un “orden económico” que es desorden establecido, creciente desigualdad y exclusión y despilfarro insostenible. Los que han empobrecido a la democracia al mínimo mayor no nulo, han reducido el marco democrático a la representación formal que ha desconectado con la ciudadanía. Han prácticamente eliminado o inhabilitado las expresiones o iniciativas (la consulta, la iniciativa legislativa, la revocación de los cargos públicos, los debates o negociaciones con los actores sociales antes de aprobar normas o programas, etc). Han promovido políticas contrarias a las mayorías sociales o que han afectado a los sectores más vulnerables. Han demostrado su incapacidad para dar respuestas a la ciudadanía. Pero sobretodo han menospreciado una dimensión fundamental democracia, los derechos sociales, la reducción de las desigualdades. La democracia fue una conquista de las clases trabajadoras. Hoy la aparente fragmentación social que oscurece la existencia de una gran mayoría con vocacion democratizadora: los asalariados, los precarios, los autónomos y los excluidos. Los que aspiran a la libertad y a la igualdad. No hay lo uno sin lo otro.

El País.Jordi Borja. Julio 2016

1 Comment El sistema y el antisistema

  1. Jose

    hola Jordi Borja.Mi nombre es Jose¡
    Gracias por tu articulo
    Yo creo por lo que vengo viendo estos años por todo internet que el sistema mundial està muy corrompido,manipulado a su antojo por los poderosos y podrido.
    Abusos y robos de los derechos humanos bàsicos de la gran mayorìa de la gente..miles de personas entre ellos much@s niños pasando todo tipo de necesidades,muriendo de hambre,de sed,enfermos…arrebatàndole sus derechos que por `derecho` les pertenece¡ al ser niñ@s¡
    Por desgracia todos estas barbaries cometidas en nuestro mundo es gracias a los abusos,las ansias de dinero y poder de los poderosos¡
    Me gustarìa que el mundo entero tuviese un cambio radical de mentalidad y se preocupase mas de lo humano que de lo material¡…el mundo entero lo necesita
    un saludo

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