Ciudad de ciudades

Las ciudades nacieron en el Neolítico y su desarrollo han ido de la mano de la técnica, la producción y del intercambio, de la calidad de vida y de las libertades y de los derechos. La ciudad es el ámbito favorable para el progreso de la democracia y la cultura. Pero también es donde se hacen más visibles las desigualdades y las injusticias sociales y espaciales y donde gran parte de la población no consigue obtener los bienes y propios de la reproducción social. A lo que se añade el aprovechamiento económico o político mediante la apropiación privada de los bienes y servicios necesarios para el conjunto de la población, mediante las normas o la fuerza de los poderosos y por medio de la especulación, la corrupción y el abuso de los no propietarios o escasos de ingresos.
La ciudad mantiene a lo largo de los siglos la tensión entre el carácter universal de la ciudad, en lo que la ciudadanía debe tener acceso a todos los bienes y servicios de interés común y el carácter privado de la apropiación de los bienes del suelo, de la vivienda y los servicios necesarios para toda la población. El marco político-jurídico en unas sociedades clasistas tiende a destruir la ciudad y este mismo marco es el instrumento para superar la tensión contradictoria entre los ciudadanos con derechos reales y los ciudadanos que no se les reconocen los derechos de ciudadanía o sus derechos son virtuales o programáticos. Desde la Carta Magna y la Carta del bosque en el siglo XIII hasta las políticas de vivienda social asistencial o la permisividad de los suburbios informales y marginales. El Derecho a la ciudad solamente es efectiva mediante instrumentos que publifiquen los bienes y servicios y cuyos derechos sean exigibles ante la los gobiernos y la justicia. Pero no es el caso hoy en día.

Ahora, como en el pasado, cada ciudad son muchas ciudades. Las ciudades formales, regladas, donde la población está debidamente legalizada y que accede, más o menos, a los bienes y servicios de vivienda, transportes, espacio público, agua y energía, equipamientos de educación y asistencia sanitaria, etc. Las informales, marginales, suburbiales, barrios degradados o sin las infraestructuras y servicios básicos aunque dentro del municipio y sobretodo las periferias off del municipio, sean tierras “nacionales” o municipios sin medios para ofertar las condiciones de ciudadanía. Es donde se recluye la población ejército de reserva de mano de obra, o de bajos ingresos o no aceptada legalmente en la ciudad. Las ciudades imaginadas son las que sueñan las poblaciones que aspiran una ciudad deseable, o los planes de pensadores, urbanistas o poetas. Las ilusiones y los proyectos forman parte de la cultura de la ciudad e influyen en las realidades o las reivindicaciones de la población. Las ciudades pervertidas, excluyentes o fragmentadas son aquellas que rompen la ciudad, que generan guetos, barrios cerrados, conjuntos criminalizados, operaciones especulativas que expulsan población y atraen sectores privilegiados. Son la no-ciudad. Y la ciudad de ciudades, el presente y sobretodo el futuro. La ciudad metropolitana, la ciudad plurimunicipal, la ciudad-región, la ciudades conurbadas. Son el ámbito que requiere la redistribución de los recursos y la reducción de las desigualdades, tambien para reequilibrar las centralidades y las movilidades, la sostenibilidad ambiental y las infraestructuras y actividades.

La ciudad de ciudades es la respuesta a las dinámicas que ponen en cuestión la supervivencia de las ciudades. ¿Podrán sobrevivir las ciudades? Tituló su libro que resumía el Movimiento moderno Joseph Lluis Sert en los años 40. La construcción masiva de viviendas con servicios, el transporte colectivo y la mixtura de viviendas y zonas de actividad hicieron ciudad. Ahora estamos ante una nueva escala que requiere la ciudad de ciudades. La dinámica actual tiende a vaciar las ciudades formales de gran parte de la población para zonas turísticas, conjuntos selectivos o centros administrativos. Y se desarrollan urbanizaciones fragmentadas, de población atomizada y de espacios lacónicos. La ciudad es no-ciudad cuando no se basa en las relaciones sociales entre poblaciones diversas.

La ciudad de ciudades es el ámbito en el que se puede desarrollar el derecho a la ciudad. Para lo cual debe confrontarse con los Estados, pues se requieren transferencias de competencias y de recursos financieros y establecer relaciones contractuales más que jerárquicas. Solamente las ciudades de ciudades y los objetivos compartidos entre los gobiernos locales y la ciudadania organizada puede confrontarse con los Estados y el sistema financiero globalizado. Y la conclusión lógica nos lleva al rol del Derecho, el de la legislación y el de la Justicia. Las leyes y los jueces estarán por la democratización a partir de las ciudades de ciudades y los movimientos ciudadanos o se fortificaran en los intereses de financieros, propietarios y oligarquía política.

Estamos en una nueva era. Empezó casi un medio siglo, en los años 70-80 del siglo pasado. A partir de entonces se fue imponiendo el sistema financiero global se ha impuesto a la casi la totalidad de los Estados que a su vez éstos viven de los grupos económicos y ejercen el control de la población. La globalización de la economía y las facilidades de las comunicaciones a partir de Internet han facilitado que se produjera el estadio superior del imperialismo, entre grandes potencias y el sistema financiero. Las ciudadanos pierden cada vez más la ciudadanía, los derechos de libres e iguales. El derecho a la ciudad y las ciudades de ciudades nos pueden devolver la ciudadanía y en consecuencia la democracia republicana.

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