La vieja y la nueva política de las izquierdas

Noticias de Catalunya, con fondo español. Nota 2.

Las elecciones municipales serán el primer indicador sólido sobre la supervivencia de las izquierdas “institucionales” y el listón que pueden alcanzar las nuevas fuerzas políticas. ERC, totalmente centrada en la opción “independentista” y aliada y a remolque de CiU, de facto no está integrada en un teórico bloque de izquierdas aunque su discurso insiste en definirse como izquierda nacionalista. El PSC arrastra su apoyo a las políticas neoliberales del PSOE y su dependencia del españolismo rancio de los lideres socialistas españoles. Sin embargo tanto PSC como ERC tienen un adn socialdemócrata y podrían en un futuro quizás reciente, a partir de las elecciones municipales, formar parte de alianzas y mayorías de gobierno con ICV-EUiA (como ya existen) y también con las nuevas fuerzas políticas. Por ahora ICV-EUiA han demostrado una gran flexibilidad a la hora de integrarse en coaliciones para las siguientes elecciones municipales, especialmente en el caso de Barcelona.

En esta nota nos centraremos principalmente en Podemos y en el caso e Barcelona por considerar que son dos cuestiones clave y que pueden marcar la orientación de una gran parte de las izquierdas catalanas.

Podemos y “la nueva política”

Podemos y otros colectivos que han emergido como actores políticos (por ejemplo “Ciudadanos” por la derecha) disponen de una militancia heterogénea de ideas y trayectorias pero son fenómenos generacionales. Los que se colocan en la izquierda son críticos con los partidos sean de matriz socialista o comunista y proceden en gran parte de la socialización política generada por el 15 M. y de movimientos relativamente nuevos como los “antiglobalización”, contra la deuda ilegítima, contra las multinaciones que acaparan bienes y servicios de vocación pública, etc.Luego se les han añadido militantes o exmilitantes procedentes de partidos grandes y chicos, del movimiento obrero o de los movimientos sociales diversos, barriales, alternativos, etc. Pero su base electoral es mucho más heterogénea pues va desde la extrema izquierda hasta votantes de centro derecha y abstencionistas. Por la derecha ocurre lo mismo. Ciudadanos se define de centro, sus ideas son más próximas a la derecha y bastantes votos proceden de votantes del PP. Pero sus posiciones en relación a los derechos civiles y su denuncia de la corrupción también atraen votantes de izquierda y has recogido votos procedentes del socialismo oficial. Todos se reclaman de la nueva política.

Aunque no les guste la “nueva política” es ante todo una “marca”. Sirven para diabolizar a los partidos políticos existentes, principalmente los dominantes. No se declaran de izquierdas, se asumen como democráticos, radicalmente democráticos. Se caracterizan por el “adanismo”, no sienten curiosidad por el pasado, no se consideran herederos de nadie, el pasado es también “vieja política” o es ignorado. Como escribió Sartre “creía que la historia era una línea recta que llegaba hasta mí”. La nueva política es una marca exitosa, un buen instrumento propagandístico para hacerse un lugar privilegiado en el escenario de la política formal. Pero la marca debe servir para promocionar el producto. En este caso la marca nació primero, en el ambiente pesado del malestar generado por la crisis y el no sentirse representado ni reconocido por la política formal. La marca encontró unos portavoces con una enorme capacidad de conectar con públicos diversos, Pablo Iglesias en Madrid, luego en toda España, Ada Colau en Barcelona después de emerger como líder social al frente de la Plataforma de desahuciados en todo el país y actualmente al frente de una coalición amplia a la que nos referiremos más adelante. Ahora solo falta conocer el producto. ¿Qué van a hacer si gobiernan o desde la oposición?

Gran parte de la militancia procede del movimentismo y conciben la nueva política como devolución de la palabra al pueblo, a la ciudadanía. No hablan de clases sociales, ni tampoco de individuos. Su referencia es la “gente”. Funcionan en muchos casos en asamblea o círculos (reales o virtuales). Participan encantados por medio de las redes sociales. Iinicialmente rechazan estructuras orgánicas estables y no aceptan jerarquías pero pronto cambian de idea, por lo menos los núcleos dirigentes.. La gran dificultad de tomar decisiones les conduce a reforzar liderazgos carismáticos. No es fácil acumular experiencias y conocimientos. Se muestran más interesados en los procedimientos y en la participación que en la definición de objetivos y de contenidos. Esta cultura interna se traslada a los programas políticos. Los líderes y los programas ante las cuestiones políticas, sociales o económicas responden con instrumentos como: auditorías controladas por los ciudadanos, consultas a los colectivos interesados, desarrollar la participación y que la ciudadanía irrumpa en las instituciones, referendums, leyes promovidas por la iniciativa popular, rendimiento de cuentas, comisiones de control, etc. Hay que tener en cuenta que estas nuevas formaciones políticas cuya punta del iceberg es Podemos están en proceso de transición desde el movimentismo hacia la organización política con vocación de gobernar. Por ahora es un puzzle que mezla ideólogos como Laclau o Derrida con gotas de marxismo reformista, tradiciones libertarias y autogestionarias con el democratismo radical anglosajón heredero de Paine hasta Occupy Wall Street, la democracia ciudadana de Correa en Ecuador (Podemos se ha desmarcado del “chavismo”) y “el derecho a tener derechos de H.Arendt, la cultura socio-económica keynesiana pero también aspiración a modelos alternativos ideales, pacifismo a ultranza y confianza ilimitada en la gente… siempre que sea como desean que sea. En fin se trata de nuevas realidades políticas indiscutiblemente simpáticas.

La entrada poco delicada de Podemos en Catalunya.

¿Un Podemos “catalán” pero sucursal o dependiente de la capital de España puede ser una fuerza importante en Catalunya? La experiencia nos dice que las izquierdas no pueden ganar unas elecciones en España si no tienen un gran voto en Catalunya. Es el caso del PSOE que al apretar las clavijas al PSC, aceptar como buena la sentencia del Tribunal Constitucional y oponerse rotundamente a la consulta que exige la gran mayoría de la ciudadanía catalana ha contribuido decisivamente a su derrota. En Catalunya, como en el País Vasco, no se produce el sistema de partidos construido en la transición. El PSUC siempre fue independiente en su política en Catalunya y el PCE la apoyó, como ha ocurrido con Izquierda Unida respecto a ICV y EUiA y el derecho a decidir. El PSC formalmente es un partido independiente pero el PSOE forzó que se integrara en su grupo parlamentario y le ha impuesto su españolismo centralista y uniformista lo que ha llevado de ser el partido que disputaba el liderazgo político a CiU a aparecer actualmente muy por detrás de CiU, ERC. Ciudadanos y en el caso de Barcelona por la coalición Barcelona en Comú (Guanyem, ICV.EUiA, Podem, etc).

Podemos tuvo la agradable sorpresa de obtener 120.000 votos en Catalunya sin tener ni una mínima estructura ni tan solo en Barcelona. El primer acto masivo a finales del 2014 de Pablo Iglesias se mostró reticente ante “el derecho a decidir” pues lo vinculó a una reforma constitucional lo cual es lo mismo que dejarlo para un futuro indeterminado. Más grave: los dirigentes de Podemos han proclamado repetidamente que después de las municipales no participarán en ninguna coalición y consideran que el caso de Barcelona en Comú (BeC)es una excepción que no se repetirá, que es casi como optar mejor perder con toda seguridad solos que quizás poder ganar con unas fuerzas, nuevas o históricas, como las que constituyen BeC y cuyos objetivos programáticos son muy similares.. Pero es posible que Podemos se replantee su forma de estar en Catalunya. Hay razones muy objetivas como para que se produzca este cambio de posición.

Podemos se posicionaba fuera del eje derecha-izquierda, como aquel ministro francés (Jobert) que que se declaró “ni de derechas ni de izquierdas, estoy más allá”. Estuvo en un gobierno gaullista y luego lo fue con Mitterrand y un gobierno socialista-comunista con un programa marcadamente izquierdista. Ahora el surgimiento fulminante de Ciudadanos, con fuertes apoyos mediáticos y financieros, se ha colocado con un discurso y un estilo muy similares y posicionado en el centro derecha. Si Podemos no se posiciona en las izquierdas quedará muy debilitado. Además su actual crisis interna de la cual el caso Monedero es solo la punta del iceberg precisa una reacción ambiciosa y construir alianzas entusiasmantes parece una operación que solo puede dar buenos resultados. El ejemplo es BeC.

De Guanyem a Barcelona en Comù Un ejemplo o una flor en el desierto?

La historia de Guanyem y su confluencia posterior para constituir una candidatura, un programa y una líder es distinta de Podemos y también de Ciudadanos. Es estos dos últimos casos el núcleo fundador de Podemos parte de un pequeño grupo de profesores universitarios con experiencia política partidaria de Madrid (Izquierda Unida) y el de Ciudadanos de un pequeño grupo con alguna experiencia en el PP y el PSOE. Ambos casos se dirigen directamente a la opinión pública, con un lenguaje contundente y que la ciudadanía esperaba: partitocracia, alternancia entre dos partidos, corrupción, contra el independentismo Ciudadanos, contra el gobierno del PP Podemos. De entrada recogen votos, luego adherentes, finalmente se van estructurando y en ésto están. Se configuran rápidamente como partido. Guanyem parte de movimientos sociales, algunos ya superados (antiglobalización por ejemplo), otros muy vigentes y extensos (PAH, Plataforma Afectados Hipoteca), otros colectivos alternativos o críticos y también ongs. Se integran en Guanyem militantes o exmilitantes de partidos o movimientos políticos: ICV-EUiA, CUP, algunos socialistas, Procés Constituent, Front Cívic, Partido X, algunas ongs, etc. Como en los otros casos citados también emerge una lider, Ada Colau, portavoz de la PAH acompañada del núcleo activista-intelectual del Observatorio de Derechos económicos, sociales y culturales (DESC). Es compatible formar parte de Guanyem y ser miembros de partidos o organizaciones sociales. Rápidamente se construyen estructuras territoriales y sectoriales que reúnen a algunos activistas, la mayoría relativamente jóvenes. La cultura dominante es la nueva política que ya hemos caracterizado con una simpatía algo irónica. Más homogéneos seguramente que Ciudadanos y Podemos, con experiencia acumulada en organizaciones y movimientos de izquierda y alternativos han tenido la capacidad de promover una confluencia con partidos muy estructurados (ICV-EUiA), movimientos políticos en proceso de organización (Podem, Procés Constituent) y colectivos sociales y políticos más específicos. Las CUP, con probable vocación de ejercer de vanguardia de Guanyem y con una postura excluyente respecto a ICV, ha renunciado a integrarse y presenta una candidatura propia. Seguramente en el futuro CUP, o una parte importante, pueden confluir. Ahora Barcelona en Comú se ha ahorrado una crisis similar a la que vive hoy Podemos.

¿Cual es el futuro de Barcelona en Comú? Ahora es una enigma. Dependerá de cómo se resolverán tres cuestiones. Uno: Barcelona en Comú puede ganar las elecciones municipales de Barcelona. Las encuestas colocan la candidatura de Ada Colau a la par con la del actual alcalde de CiU, Xavier Trías. ERC bastante detrás y por debajo Ciudadanos, PSC, PP y CUP. Si es así tiene muchas posibilidades de consolidarse. Si en cambio BeC queda más allá del tercer lugar será más complicado. En política como en otros asuntos el interés, es decir el peso político y electoral, une. El fracaso separa.

Dos: Si la confluencia que suponía concretar programas y, sobretodo, elaborar la lista de la candidatura, se ha conseguido en un tiempo relativamente breve (algunos meses) parece viable crear una Federación con vocación de crear una fuerza política nueva y potente.

Tres: La extensión de la experiencia en el ámbito de Catalunya es necesaria y es seguramente bastante más complicada. Se han creado Guanyems y similares, con confluencias diversas, no siempre sobre una base minimamente homogénea, a veces con colectivos sin experiencia política, en otros casos acuerdos entre partidos o organizaciones. Otros, obviamente, parecidos al caso de Barcelona. En general es una base de partida interesante.

En resumen el panorama está abierto y no aclarará hasta que se hayan cumplido las tres elecciones pendientes. Las municipales y autonómicas en mayo; las catalanas en septiembre,si no se modifican; quizás de nuevo las de Andalucía; y las generales cuando Rajoy se despierte de su permanente hibernación y las convoque, que no puede ir más allá de inicios del próximo año. Entonces se repartirán de nuevo las cartas y esperemos que lo que venga después sea algo mejor que lo que hay hoy.

 

De la movilización social a la dispersión electoral en Catalunya.

Noticias de Catalunya, con fondo español. Nota 1.

El auge del movimiento popular catalán emergió en julio de 2010 a raiz de la sentencia del Tribunal Constitucional español. Había sido la gota que derramaba el vaso de la paciencia. Provocaciones respecto a la enseñanza, lengua y cultura, elementos clave de la nacionalidad y competencia exclusiva.

Maltrato fiscal sin respetar el criterio de ordinalidad (la transferencia de ingresos al resto del Estado no debe dar lugar a que el gasto por habitante te deje por debajo de la media o de los beneficiados) y ni tan solo negociar un pacto fiscal. Incumplimiento de las transferencias pendientes y no ejecución de las inversiones programadas en Catalunya, de por sí inferiores al resto del Estado. Impacto social de la crisis, en muchos casos mayor que en otras Comunidades autónomas, sin que el Gobierno español contribuyera a atenuarlo. El Estatut aprobado y fuertemente recortado por las Cortes españolas y aprobado en 2006 por referéndum en Catalunya, a pesar de considerarlo insuficiente, dió lugar a una feroz campaña “anticatalana” promovida por el PP el cual presentó recurso ante el Tribunal Constitucional mientras que algunos de los principales dirigentes del PSOE denunciaban las aspiraciones catalanes y los excesos del Estatu. Una gran parte de la ciudadanía catalana expresó su indignación y reconsideró la relación de Catalunya con el Estado español. En julio 2010 los centenares de miles de manifestaron gritaron por primera vez “independencia”, “autodeterminación” o “derecho a decidir”.

En los dos años siguientes esta movilización creó un nuevo ambiente político en Catalunya. Se crearon plataformas o coordinadoras de colectivos sociales y territoriales. Omnium Cultural, la principal entidad defensora de la cultura y la lengua catalanas se orientó hacia la acción política. Los partidos políticos catalanes (CiU, ERC, Iniciativa Catalunya-EUiA, CUP) acentuaron su catalanismo, unos exigiendo un nuevo Estatuto propio del federalismo avanzado o asimétrico, o una relación confederal con el Estado español o directamente la independencia en el caso de ERC y CUP.1 Se creó la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en abril 2011 en una Conferencia y se formalizó en marzo 2012. La ANC está formada por personas, con o sin adscripción partidaria, que cubren un amplio espectro político, desde el centro derecha hasta la extrema izquierda. La opción independentista, en mayor o menor grado, caracteriza a sus 80 000 miembros, aunque hasta 2014 tenían como lema y objetivo “el dret a decidir”.

Las grandes manifestaciones de los 11 de setiembre de 2012, 2013 y 2014 reunieron de un millón la primera a dos millones de personas la tercera. La convocatoria empezó con el lema “el derecho a decidir” y la última ya reclamaba directamente la “independencia”. Esta evolución se debe en gran parte a la posición ultramontana del gobierno español que se ha cerrado en banda ante cualquier posible negociación o pacto destinada a un encaje específico de Catalunya en un sistema federal o confederal. No sólo eso, ha multiplicado las amenazas y las agresiones a las competencias propias y exclusivas de la Generalitat y ha acentuado el maltrato fiscal, financiero e inversor respecto a Catalunya. Hay que reconocer que el Gobierno del PP se ha convertido en el mejor aliado de los independentistas irredentos que han aumentado ante la conclusión que “no hay nada que hacer con España”. Como veremos luego las posiciones del PSOE muy similares al PS en relación con Catalunya y las reticencias de Podemos ante la consulta han contribuido también al auge “independentista”.2

La reivindicación de “independencia” es pues a la vez un medio y un fin. Un medio para forzar una negociación con el gobierno del PP o para debilitarlo y contribuir a si caída. Y un fin si se consolida una mayoría social suficiente mediante la acumulación de fuerzas a lo largo del proceso iniciado. Como es sabido la “cuestión catalana” se ha definido como “el Procés. Pero este proceso que fue acumulativo entre 2012 y 2014 culminó en un punto álgido el 9 de noviembre con la celebración de una “consulta” indicativa, precaria por no tener valor legal y en condiciones suficientes para considerarla legitimadora. La consulta fue sin embargo un éxito pues movilizar a más de 2 millones de personas a votar en un acto considerado ilegal por parte del gobierno español es demostrativo de la existencia de una probable mayoría ciudadana partidaria de una consulta legal. En cambio el 90% de votos favorables a la independencia no prueban ni si hay una mayoría independentista o no la hay.

Esta consulta no legal ha derivado hacia unas elecciones que unos partidos consideran plebiscitaria (CiU y ERC y seguramente CUP), otros solamente un valor indicativo (ICV-EUiA) y otros simplemente unas elecciones simplemente normales pero adelantadas sin necesidad alguna (PSC, Ciudadanos, PP). Aunque los partidos que defienden el carácter plebiscitario pretenden obtener una mayoría parlamentaria y declarar unilateralmente la independencia de Catalunya. Los otros partidos consideran que una declaración de este tipo requiere una legitimidad que solo puede derivarse de una consulta legal y una mayoría clara y contrastada mediante el sufragio universal. Parece ser la idea dominante en la “sociedad civil” y en los partidos de izquierda. Obviamente los partidos contrarios a la independencia consideran totalmente aberrante y delictivo plantear la declaración unilateral de independencia por parte del Parlament.

La operación electoral ha sido ideada y programada por Artur Mas y el efecto a corto plazo ha frenado el movimiento popular catalán y hasta cierto punto lo ha fragmentado y aparentemente aparece algo diluido. Hasta entonces era movimiento socio-político orientado mayoritariamente hacia la izquierda pero sin una representación política-institucional clara. En todo caso los que pretendían serlo (CiU y ERC, centro-derecha y centro-izquierda) solo representaban a una parte del movimiento. La iniciativa de Mas conseguía tres objetivos claros. Uno: ganar tiempo ante el inmovilismo del gobierno PP que muy posiblemente perdería las elecciones generales. Dos: mantenerse en el alto de la ola pero al mismo tiempo desactivar el movimiento en la calle puesto que el calendario electoral pasaba a primer plano. Tercero: atar a su iniciativa a ERC pues también aspiraba a unas elecciones plebiscitarias. Sin embargo esta operación tiene dos serios inconvenientes, tanto desde una perspectiva independentista como progresista o con el objetivo de acabar con el gobierno PP. Al desactivar el movimiento popular catalán se disuelve (por lo menos hasta después de las diversas elecciones) el principal ariete confrontado con el reaccionario gobierno español y el catalanismo, independentista o con derecho a decidir pasa a segundo plano. Y por otra parte la prioridad electoral impide la construcción de un frente político con vocación de representar la movilización social. La atomización de la ciudadanía, sin acción colectiva, tiende a un voto más conservador. Las encuestas sobre la intención de voto a la izquierda y en el caso catalán sobre la opción independentista son indicativas. Véase el auge de Ciudadanos, la tendencia a la baja del voto a Podemos, el estancamiento del PSOE y la cuasi desaparición deI Izquierda Unida así como la baja del independentismo (del 50 al 40% aproximadamente)3.

Procuro evitar interpretaciones basadas en hipótesis conspiratorias o maquiavélicas pero la operación impulsada por el president de la Generalitat tiene un único beneficiario: él mismo y CiU. Es probable que el autor de este artículo esté influido por la previsión que hizo a inicios de octubre de 2012 en una serie de cartas escritas desde Londres que unos meses más tarde fueron publicadas en un libro.4 En síntesis nos aventuramos a adivinar como podría actuar Artur Mas. Procurará colocarse sobre la ola que emergió el 11 de septiembre. Planteará como objetivo “el derecho a decidir” y el reconocimiento de Catalunya como nación y con capacidad de autogobierno. Acentuará el discurso nacionalista. Pero mantendrá la necesidad de hacer una consulta a la ciudadanía en un marco legal. Lo cual dejaba en manos del gobierno del PP la consecución del objetivo de la movilización social. Pero si que le permitía ganar tiempo, mantener la llama que emergiera regularmente y llegar al año de las elecciones como adalid nacionalista “ma non troppo”. También sugerí que en este proceso que solo estaba en sus comienzos pudiera internalizar el síndrome del general Della Rovere, que llegara a identificarse con su discurso.5

Dos años y medio después la historia no ha sido del todo así pero tampoco muy distinta. Mas no ha conseguido negociar nada con el gobierno del PP y ha tenido que hacer malabarismos para no ser desbordado por la Assemblea Nacional Catalana y en el escenario político partidario por el independentismo de ERC. Lo cual le ha llevado a plantear una cuasiconsulta (9 de noviembre 2014) y a declarar como objetivo la independencia y a iniciar la construcción de estructuras de Estado. Una operación que por ahora le ha salido bien pero no deja de ser una política cortoplacista, ganar tiempo para llegar en buenas condiciones a las próximas elecciones. Es posible que Mas tenga el síndrome “Della Rovere” y sea sincero cuando proclama su relativo independentismo. Pero también sabe que ni su partido ni su base electoral no está ni mucho menos dispuesta a una aventura independentista unilateral. Tampoco hay una mayoría social cualificada que se apunte a esta opción ni el gobierno español, el actual o el próximo, van a facilitar un proceso independentista clásico. En el mejor de los casos podría pactar una mayor cota de autogobierno, especialmente en cultura, lengua y educación y algo parecido a un pacto fiscal. Lo cual por ahora no es un escenario probable en un futuro próximo a menos que Podemos y PSOE estén por la labor y además formen una mayoría parlamentaria.

En resumen el panorama catalán actual es “stand by”, a la espera de unas elecciones falsamente plebiscitarias y inevitablemente confusas. CiU solamente se plantea durar si es posible al frente de la Generalitat a sabiendas que sea cual sea el resultado no habrá probablemente una mayoría para una declaración unilateral de independencia por mucho que griten y pataleen ERC, CUP y quizás Assemblea Nacional y Omnium. Aparecerán Podemos y Ciudadanos con fuerza y sobre el caso catalán sus posiciones de fondo no son muy distintas del PSOE y del PP, aunque hay que esperar que serán más dialogantes. Las izquierdas políticas, que han quedado bastante fuera de juego ante la irrupción del independentismo. Sin embargo tienen una base organizativa y electoral que puede disminuir en las próximas elecciones pera aguantaran el envite. La cuestión es si las izquierdas “viejas” (¿PSC?, ¿ERC?, ICV-EUiA) y las “nuevas” (Podem, Guanyem, Barcelon en Comù, Procés constituent, movimientos sociales diversos, CUP, etc)6 pueden resolver la cuadratura del círculo en dos dimensiones: catalanismo y izquierdismo).

Notas

1 El PSC (los socialistas catalanes) asumieron siempre “el derecho a decidir” pero no la independencia. Solo capetan una consulta o referendum que se ejerza en un marco legal. ICV-EUiA mantiene una posición fuerte sobre el derecho a decidir, sea o no sea admitida por el gobierno espanyol y no rechaza la independencia si el gobierno espanyol actual o el que le suceda en 2016 no abren vías de díalogo. CiU está dividida. A partir de 2014 Mas, la dirección y los cuadros de Convergencia han optado por la independencia pero no así Unió. Es dudoso que las bases y electores convergentes sean en gran mayoría independentistas. Obviamente el PP y Ciudadanos no aceptan la opción independentista ni como posible opción en una consulta no vinculante. En realidad no aceptan ninguna consulta sobre el futuro de Catalunya.

2 Pablo Iglesias, en su primer y gran discurso en Barcelona a finales de 2014, declaró que asume la consulta pero que debe realizarse en un marco legal que requiere la modificación de la Constitución. Lo cual significa enviar la consulta a un futuro indeterminado.

3 El salto del “derecho a decidir” a la “independencia” por parte de la ANC, Omnium, ERC y CiU ha seguramente satisfecho a gran parte de los participantes en las manifestaciones pero no todos. Y a una parte del electorado catalanista o que consideran lícito y lógico consultar a la ciudadanía en una democracia.

4 Cartes de lluny i de prop, L’Avenç, maig 2013.

5 La gran película de Roberto Rossellini interpretada por Vittorio de Sica narra la historia de un vivales que se hace pasar por general en la Italia ocupada por el ejército hitleriano y consigue asistir a fiestas y banquetes y conseguir algunos favores y dinero. Los alemanes sospechan de este “general” conspira contra ellos y lo detienen para interrogarle. El falso general, al ser maltratado, reacciona considerando que para los alemanes es un general italiano y se merece respeto. Asume pues ser un general leal a su país y se deja fusilar. Obviamente no pretendemos identificar a Mas con este personaje. Solamente sugerimos que el personaje puede llevar a identificarse con la persona.

6 CUP ha acentuado su discurso independentista y mantiene su proyecto utópico sobre “els Paísos Catalans”. Lo cual no sería un obstáculo para coaliciones electorales y alianzas parlamentarias. El problema es que ha evolucionado hacia un “izquierdismo” doctrinario y sectario que dificulta mucho acuerdos mínimos.

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