Bombas amigas

Refusez d’obéir/Refusez de la faire/N’allez pas à la guerre/Refusez de partir
S’il faut donner son sang/Allez donner le vôtre/Vous êtes bon apôtre/monsieur le Président
Boris Vian, es el autor de Le Déserteur, canción que hizo famosa Mouloudgi y luego Serge Reggiani i Georges Moustaki

Publicado en La Vanguardia. Nov, 2015.

El presidente de Francia ha “declarado la guerra”. Imediatamente ha enviado sus bombarderos sobre el cielo de un país martirizado como Siria. ¿Una reacción precipitada, fruto del justificado trauma colectivo? No es verosímil, un presidente no toma decisiones como consecuencia de un impacto emocional. Y menos Hollande que es un político experimentado, cauteloso, frío y prudente. Francia se coloca en la vanguardia de las grandes potencias enviando “bombas amigas” a las poblaciones, estén ocupadas por E.I. o, por efectos colaterales o queridos, a los territorios en los que actúan las diversas milicias anti Assad (el presidente de Siria) o las fuerzas del gobierno de éste. Es bien sabido que los bombardeos supone matar civiles, hombres, mujeres y niños, destruir escuelas y hospitales, así como las infraestructuras, las viviendas, los comercios y las industrias. ¿Porqué declarar la guerra cuando se trata de una banda criminal que no representa la inmensa mayoría de los musulmanes? ¿Porqué bombardear ciudades y zonas pobladas aunque estén ocupadas militarmente por unos o por otros? ¿Es así que se libera a los pueblos sometidos a gobiernos autócratas feudales, fundamentalistas y multimillonarios como Arabia Saudí y los Emiratos?

No es necesario proclamar ni argumentar lo obvio. El E.I. es una banda de criminales fanáticos que no son más que éso. No representan a los musulmanes ni a los árabes. Deben ser detenidos y juzgados. Ni más ni menos. No se justifica ni la guerra masiva contra poblaciones enteras ni pretender crear el clima de espanto en Europa. Con lo cual además consiguen desviar el malestar europeo y lo convierten en terror ante grupos desesperados enloquecidos y generados por las brutales intervenciones “occidentales”. Contra Irán en los años 80 aliados a Irak en una guerra fraticida. Luego en Irak ainicios de los 90 y masivamente en la década siguiente. Más recientemente en Siria. Y no olvidemos Afganistán. Ni tampoco el apoyo incondicional a Israel en agresión permanente contra los palestinos. Un efecto colateral que ya se manifiesta es el temor que se ha generado en Europa contra los centenares de miles que buscan refugio convertidos en potenciales terroristas.

¿Porqué Hollande se convierte en adalid de una farsa guerrera en nombre de la paz de los europeos y de la liberación de las poblaciones en donde está presenta el E.I.? Si fuera Estados Unidos y no Francia pensaríamos que era ofrecer una buena oportunidad a la industria armamentista y otras grandes empresas complementarias. Francia, como España, tienen una industria militar que vende armas (directa o indirectamente) a todos los actores en conflicto. EL valor de las acciones de estas empresas está ya subiendo cada día. Aceptemos que solo es un beneficio colateral de la iniciativa guerrera. Hay seguramente un coeficiente personal. Hollande es un político gris y su presidencia solamente ha destacado por sus historias del corazón. Su imagen está en declive, más dos tercios de los franceses le han perdido la confianza. No ha cumplido sus promesas electorales y su futuro político parece casi inexistente. Tuvo un instante de relativa gloria cuando se produjo la acción criminal contra Charlie Hebdo. Ahora quiso emular a Churchill, solo le faltaron sangre, sudor y lágrimas. Pero a penas si ha alcanzado Bush y su masacre a Irak. Puede ser, una debilidad humana indigna. Usar y multiplicar una tragedia colectiv para un beneficio privado.

Creo que en esta decisión guerrera han contado mucho las elecciones francesas a inicios de diciembre. Hollande como líder del Partido Socialista llegó al poder como fuerza mayoritaria a todo los niveles. Ahora está muy detrás de la derecha de Sarkozy y de la extrema derecha de Le Pen. Se le augura como máximo un tercer lugar, fatal con un sistema electoral no proporcional. Hollande ha querido usar los muertos de Paris para aparecer como el salvador de la patria, el unificador de la nación, la voz y la figura erguida de la France. Pero se trata de una guerra sucia y no es probable que los réditos que obtenga serán mínimos.

Una guerra que solo puede agravar todo lo que se pretende resolver. Como ha ocurrido las últimas décadas. Se puede eliminar el contingente armado de E.I. pero no el entorno en el que surgen estos grupos. Los excluídos en los países occidentales y los pueblos próximo-orientales receptores de “bombas amigas” multiplicarán alkaedas y estados islámicos. Los gobernantes actuales razonan como Luis XV, después de mí el diluvio. Tal como actúan el diluvio llegará antes. Promover ahora una guerra como la que proclama Hollande no solo es injusta para pueblos oprimidos y inmigrantes discriminados, es un tremendo error político que nos afectará a todos.

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