“Si se logra una consulta más o menos digna ya será mucho”

Jordi Borja, ayer, en Barcelona. JOAN SANCHEZ

El urbanista defiende la celebración del referéndum aunque advierte de que si gana el sí será solo un brindis al sol

P. ¿Se piensa dar de baja de Catalunya en Comú?
Respuesta. No lo he dicho nunca. Siempre he dicho que me siento integrado en el mundo de la confluencia como antes en Iniciativa o Barcelona en Comú. No he cambiado. Lo que le dije hace un mes a David Cid es que no me veía yendo cada dos meses a la coordinadora a decir lo que me pasa por la cabeza, a hacer de pepito grillo o solo a aplaudir. Y es por razones de edad y por actividad profesional. Dejé de hacer de cuadro político en los 80. Hay muchas formas de militar.

P. ¿Cómo lo está haciendo Colau como alcaldesa?
R. Es un fenómeno de la política. Hay pocos líderes como ella que tienen una influencia que va mucho más allá de sus militantes. Y desborda por la izquierda o la derecha. Seguramente, desde la Guerra Civil se pueden contar con los dedos de la mano personajes con esa fuerza política.

P. ¿Está bien acompañada?
R. Su equipo es bueno. Pongo dos ejemplos de gente que conozco: Janet Sanz sabe tocar todas las techas y es política, intelectual y técnica. Y Gerardo Pisarello, el que mejor explica.

P. No dice nada de Jaume Asens a quien crítico por vetar un Festival de las Culturas que se hará al final en L’Hospitalet.
R. Soy su amigo. Se equivocó porque tiene una colaboradora extremadamente dogmática encargada de la relación con la inmigración. Me dijo que no la podía desautorizar y que era un festival demasiado grande en el que además hablábamos de multiculturalidad cuando a ellos les gusta la interculturalidad.

P. ¿Por qué dice que los comunes están un poco en la luna con el referéndum?
R.
Me parece que dan la imagen de que están esperando. Y tienen una parte importante de razón porque el Govern explica muy pocas cosas y no saben muy bien por donde les llevan. Han quedado un poco paralizados. Hace una semana fui al acto de la ANC primero por una razón personal: soy muy amigo de Jordi Sánchez y me pidió que era importante, que un no independentista, vinculado a los comunes, fuera. Y me pareció útil. Me encontré a bastantes históricos del PSUC, a dirigentes de EUiA o de Podem. No fui un caso único.

P. ¿Fue un error que Colau no estuviera ese domingo?
R.
No lo sé, pero mí me hubiera gustado que estuviera. Estuve con Ana Sallés y Eliseu Climent y la echamos de menos.

P. Ella no va a los actos de la ANC.
R.
Pero a las Diadas sí.

P. Catalunya en Comú pide garantías al referéndum.
R.
Una palabra poco afortunada. No se pueden pedir garantías en una situación en la que no sabes cómo reaccionarán unos y otros Yo milité bastantes años en la clandestinidad y cuando organizabas una asamblea, una manifestación o una huelga no sabías lo que haría el Gobierno. Personas próximas al poder me dijeron el pasado viernes en Madrid que el Gobierno tiene muchas posibilidades: judicializarlo como el 9N, que sería lo más suave, inhabilitar; asumir la dirección de los mossos; un decreto sobre escuelas… El problema no es de Cataluña sino de España. Y es lógico que el pueblo catalán se exprese.

P. Si se repite otro 9-N ¿De qué servirá?
R.
Las luchas sociales y políticas siempre son un salto adelante aunque inicialmente sean una frustración.

P. ¿Comparte la sensación del Gobierno de que será la participación la que haga el referéndum vinculante?
R.
Lo de vinculante es lo de menos. Es muy difícil que se pueda hacer otro 9N porque tienen formas de pararlo y que vote más del 50% del censo. Si se pasan estas dos barreras, la tercera es que el sí tenga una mayoría clara. Y la cuarta es: ¿Y ahora qué hacemos?

P. Puigdemont dice que entonces toca empezar a negociar la secesión.
R.
Pero el Gobierno español no querrá. El proceso catalán es largo y lo que estamos haciendo es debilitar al Gobierno. Ese es el objetivo inmediato.

P. ¿Va a comunicar su postura al partido?
R.
Les enviaré una nota interna. No creo que haga falta porque creo que participarán y supongo que harán lo mismo que Podem. El único matiz es que ya toca. Pero dejando claro que nadie espere que de aquí se pase a la independencia. Si se logra una consulta más o menos digna ya será mucho. Puede haber represalias.

P. ¿Qué pasa a partir del 2 de octubre?
R.
Un golpe de efecto importante de cara a la sociedad española. Tengo bastantes diferencias con Junts pel Si y la CUP. Puede que la única manera de que la relación con España sea mejor es la independencia pero hay otras cosas: un estatuto mejor, un federalismo asimétrico, una confederación, un estado asociado. Que se sepa que esta consulta no lleva a la independencia. Si se hace una consulta, hay que ir pero dejar claro que no creemos una falsa ilusión. Por mucho que todo el mundo vote sí como máximo conseguiremos un brindis al sol.

P. ¿Miente entonces el Govern?
R.
Tienen una perspectiva infantil en el sentido de que es una ilusión. Lo que en el fondo se quiere es tener mucho más autogobierno.

P. No es lo que quieren ni tampoco la CUP.
R.
La CUP juega a otra cosa, incluso tienen un uniforme diferente. No quiere gobernar, quiere pinchar, a unos para que hagan cosas y a los otros para fastidiarlos. Para dejarlos bien: ellos quieren fabricar un prototipo, por ejemplo un alfa romeo, lo que pasa es que la democracia son muchos Seats.

P. Fue teniente de alcalde con el PSC ¿Le ha dececionado?
R.
Yo era maragallista. Y tengo simpatía por Iceta: hace lo que puede. Pienso que sin los socialistas la relación de Cataluña con España no puede mejorar. No hay que hacerles daño ni hablar de cal viva. No creo que sea un partido corrupto. Le dije a Colau que era importante establecer buenas relaciones con el PSC porque los necesitaría.

P. Le hizo caso. Pactó con Jaume Collboni.
R.
Ella hace las cosas cuando las ve claras. Me preguntó por el pacto con ERC y le dije que estaría muy bien pero que era difícil porque están en Junts pel Sí y Alfred Bosch tiene muchas ganas de ser alcalde aunque pienso que no lo logrará. Los socialistas son previsibles. A mí ya me gustaría que comunes, socialistas y ERC se entendieran. La única cosa que nos debe preocupar de cara al 1 de octubre es que alguno se pase.

P. ¿Es independentista para impulsar la ruptura que no hizo en la transición?
R.
No lo soy pero votaría sí ahora mismo. Lo que yo quiero es cambiar la relación de Cataluña con España, más autogobierno, mejores condiciones económicas y sobre todo que los temas identitarios, como la lengua y la cultura de la nación, sean intocables.

P. Es la tercera vía, que fracasó.
R.
Ha fracasado todo. A partir de aquí, no hay la soberanía decimonónica. Tenemos que ser interdependientes. La independencia pura y dura no existe.

Despiece:

P. Su postura es parecida a la Fachin, líder de Podem, que defiende participar en una consulta sin considerarla vinculante. ¿Por qué le critica entonces?
R. Es que seguro que con Albano de diez puntos coincidimos en ocho. Le critico por un tema muy concreto: es por las resistencias que pone a a confluencia. No tengo nada contra él. Ni siquiera le conozco.

P. ¿Juan Carlos Monedero le dijo claramente que le querían echar?
R.
No. Me parece que una vez. Yo le dije: ¿Tenéis poder político sobre Podem? Y me dijo que sí porque no tiene personalidad jurídica. De todas maneras le recomendé que no lo aplicaran administrativamente y les sugerí que intentaran [la confluencia]. Si tienen qie haber cambios que sean democrático. Es como con el PSUC. Carrillo quiso que fuera una federación del PC y nos opusimos. Lo de Podem se tiene que resolver desde aquí y no que venga uno de fuera y diga: ‘Este fuera’. Sería traumático. En el mejor de los casos, se partiría por la mitad.

Entrevista en El País. Jun.18.2017

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