Carta a un rey malo

La Constitución no establece ningún control posterior pues los estatutos de las nacionalidades han sido validados por las instituciones más representativas y confirmadas por referéndum. Siendo además un pacto del Estado español con las nacionalidades históricas tal como lo configura la propia Constitución el Tribunal Constitucional no podía de ninguna manera enmendar a la Constitución, a las Cortes y al pueblo catalán que se manifestó por medio del Parlament y por referéndum.

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